Hoy agradezco a Dios por haber hecho un milagro en mi vida. He pasado varios días quebrantado de salud, y en medio de la tormenta viví como Dios me ayudó y me consoló a través de hechos poderosos.
Bajo la sombra de sus alas estamos seguros. Sólo debemos confiar y depender de que si ayer abrió el mar en dos para que su pueblo pasaran en seco, hoy lo puede volver hacer, y mañana lo hará.
La Fe es el ancla que nos mantiene en Puerto seguro, aún cuando las olas golpean con ímpetu.
Jesús nos dijo en Juan 14 que nuestro corazón no debe turbarse ni tener miedo; pidamos que nos ayude a no sucumbir ante las pruebas y aflicciones.
Hoy celebro las respuestas a muchas oraciones que he presentado ante el trono de la gracia porque he recibido la respuesta para el oportuno socorro.
Alabado sea el nombre de Dios.
"Poco después, Jesús les dijo a sus discípulos : —No se preocupen. Confíen en Dios y confíen también en mí."Juan 14:1 TLA