No sé cómo arrancar esto. Supongo que una buena manera para darle inicio a este nuevo trayecto es hablar acerca de donde vengo: Venezuela. Un país de Suramérica que lo tiene todo: desierto, selva, nieve y volcán. Es sin dudas una hermosa nación.
El 7 de enero del año 1996, en una ciudad llamada Maracaibo, al oeste de Venezuela, nací yo, Javier Romero Alavarado. Hijo de un soldado de la aviación y de una joven peluquera que prácticamente no tenían donde vivir, sino en la casa de sus padres –Y con un hijo un año mayor que yo en brazos–.
Maracaibo es conocida como «La tierra del sol amada», porque en ninguna otra ciudad de Venezuela se siente un calor como en ella. La luz solar es el compañero de cada uno de las personas que salen temprano a trabajar para seguir construyendo a un país que hoy parece perdido.
Desde hace 20 años, Venezuela está sometida por un gobierno dictatorial. En primeras instancias, Hugo Chávez fue el presidente de Venezuela, comenzando así una de las eras más oscuras para mi país. Chávez llevó a Venezuela una de las corrientes políticas que más daño ha causado a los países: el socialismo. Ahora, tras la muerte del Comandante Chávez en 2014, el país está en el fondo del abismo. Gobernada por el tirano Nicolás Maduro –sucesor de Chávez–, Venezuela es hoy uno de los países más pobres del mundo.
Tras la llegada de la dictadura «Chavista» a Venezuela (y con ellos la muerte, hambre y pobreza), han sido millones de personas las que decidieron emprender su rumbo hacia otro país, buscando en ellos aquello que alguna vez fue su país de origen, y que hoy ven tan lejano de recuperar.
En mis 22 años de vida, solo he vivido un tipo de gobierno: la dictadura comunista. Por eso, junto con mi madre y mi hermano mayor, decidimos salir de nuestro amado país, y depositar en Panamá toda nuestra confianza para segur con vida en este mundo, porque eso es algo que no está asegurado en Venezuela. Decidí abandonar por el momento mi sueño de ser un respetado periodista deportivo, aunque se que en algún momento lo voy a retomar, porque «no hay mal que dure mil años, ni cuerpo que lo aguante».
Tomé la decisión de crear este blog de Steemit porque sé que es una gran herramienta para generar ingresos económicos, con los cuales podré ayudar a mi familia que aún vive en Venezuela, bajo todo ese manto de desolación que cubre al país. No les aseguro que tendré el mejor material para leer, o los temas que todos quieren. Lo dedicaré a mi pasión. Si un día de me ocurre escribir algo acerca del fútbol, lo haré; si quiero escribir de política, también lo haré; si quiero escribir de música, películas, arte, fotografía, o lo que sea, lo hare con todo el cariño posible, para entretenerlos y obtener así, esa ayuda monetaria tan necesitada.