Hace un instante estando con mis Padres por el centro de la ciudad, vi a un niño tropezar y caerse. Luego se levanto con una sonrisa y continuo caminando, y para serles sincero me dejo una gran enseñanza ese hecho tan simple de ver caer al niño.
Aveces tropezamos y nos caemos en la vida, y nunca hay que rendirse, la vida en algunas circunstancias nos pone pruebas y obstáculos que debemos de afrontar de la mejor manera, así como hizo el niño al caerse, debemos de tomar todos los problemas con una sonrisa y salir adelante, los problemas nunca duran para siempre, poco a poco aprenderemos a superar cada prueba que nos pone la vida.