Nuestro tiempo es un
tiempo confuso
y ambivalente, por un
lado nuestro tiempo
ama instalarse en lo
concreto, aunque sea
pasajero y busca
la subjetividad
aunque sea endeble
y por otro, nuestro tiempo
tiene ansias de verdd
de bien y de vida
y aunque parezca
enamorado de la duda
espera una palabra decisiva
y clara que lo enrumbe
hacia metas mejores
es una palabra que invita
a la interiorización que
ofrece serenidad, cuando
a nuestro alrededor todo
se bambolea, es signo
de solidez de libertad
y amor
ella sigue brindando
la base inamovible para
la auténtica construcción
y de la humanidad
del futuro.