En la actualidad, estas herencias machistas han sido mermadas por la fuerza de la mujer occidental, que ha luchado a capa y espada para defender su derecho a ser valorada por todas sus cualidades, y en especial, por su inteligencia. En este post, les presentaré cuatro hallazgos científicos logrados por mujeres que en este siglo, dejaron una huella imborrable en la historia de la ciencia.
La sonda molecular es un instrumento quirúrgico que facilita el diagnóstico temprano de un patógeno llamado Paracoccicoides, el cual presenta alta tasa de registro en Venezuela, especialmente en las áreas rurales. Esta sonda fue diseñada hace pocos años por la venezolana Gioconda Cundo de San Blass, quien no patentó el objeto con la finalidad de minimizar su costo.
Esta talentosa inventora es una mujer como cualquier otra, así que debe distribuir su tiempo entre su hijo (con condición especial) y su quehacer científico. Debido a sus numerosas publicaciones, se convirtió en miembro de la Academia de Ciencias en América Latina.
Esta increíble herramienta se diseñó con la capacidad de trasladar secuencias de ADN para pruebas genéticas y tratamientos de enfermedades. Su tecnología bajó estrepitosamente los costos de algunos estudios en laboratorios, así que su uso es cada vez más común. Las responsables de esta creación son la francesa Emmanuelle Charpentier y la americana Jenifer Doudna, quienes han sido honradas reiteradas veces por su gran aporte a la ciencia. Entre sus galardones destaca el premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica.
Esta especie de murciélago se consideraba extinta, y gracias a la tenacidad de la boliviana Kathrin Barboza, hoy sabemos que aún vive. Kathrin encontró a este exótico animal en el hoy llamado Santuario Ecológico San Juan Corralito, donde esta científica utiliza un software especial para estudiar su lenguaje. La boliviana manifiesta sentir gran pasión por su investigación, y afirma que los murciélagos se comunican generando ondas sonoras, las cuales al ser escuchadas, ofrecen información de su entorno mucho más completa que la que se obtiene con la vista.