La casa en donde vivimos es heredada por mi madre, este terreno guarda más misterios que realidades, se ve de tantoen tanto a ese hombre grande, oscuro de sombrero, siempre con la mirada al piso, el frío es otra cosa, las casas acá por más que brille el sol, adentro de son frías y oscuras.
Por otro lado, cuando recién llegamos enfermaba de todo y nada, las peleas eran el pan de cada día. Cuando comencé a trabajar en la feria artesanal, fue ahí donde una clienta me dijo esa palabra, "eres fuerte y débil al mismo tiempo".
Me arme de valor, compre las velas necesarias y un martes al mediodía, me senté el medio de las velas y comencé a rezar, me dije a mi mamá, no me toques pase lo que pase. Cuando inicie fue gradual, susurros, pellizcos, empujones, algo quería que parara y no pare, al acabar se sentía distinto.
Mi mamá estaba más que asustada porque decía que no paraba de llorar, pero pasaron varios años de calma, sin sentir que la casa crujía. Hace un tiempo empezó de nuevo, se enferman todos de la nada, discusiones absurdas de la nada, pero me da miedo hacer la limpieza otra ves y es que ahora soy madre y me aterra en realidad sentir todo eso que sentí antes, esas cosas que estaban al momentos de rezar con las velas se sentían demasiado aterradoras.
RE: La casa. Un relato ficticio con grandes toques de realidad [esp-eng]