Y ya son 18 años de que me convertí en mamá. Es increíble que tenga ya una princesa tan linda y grande. Está viviendo una etapa única y de mucha responsabilidad, las decisiones que tomé a partir de hoy van a determinar en su gran parte el lugar en el que estará mañana.
Solo deseo que Dios pueda guiarla y guiarme a mi para ayudarla en este camino, que el día del mañana esté satisfecha con cada uno de los pasos que tomé en su vida.
Me hace muy feliz ser su mamá y me siento muy orgullosa de la mujer que es hoy día.