Cuanta suerte - Relato

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Algunos nacen con estrella y otros, estrellados. Eso pensaba Alicia, cuando veía la fotos de Gigí en el instagram. Ella con una licenciatura y un doctorado, la mejor de su clase, y era la encargada de un supermercado, mientras que Gertrudis, que solo había acabado el bachillerato se paseaba cada mes por una capital diferente. "Debe de estar vendiendo su cuerpo", pensó al mirarla frente a la torre Eiffel. "Tendrá un buen patrocinador. Definitivamente, yo elegí mal mi camino en la vida. Debe ser maravilloso viajar por el mundo, conocer lugares y no tener que trabajar como una burra todos los días." pensó, apagando el teléfono cuando terminó su hora del almuerzo.

Gigí y ella se habían conocido cuando estaban en bachillerato y se habían hecho amigas porque Alicia estaba interesada en Javier, el hermano de Gigí. Pero él nunca se fijó en ella por más que las dos se aliaron para acercarlos. Pasaba muchas horas en aquella casa esperando la oportunidad para verlo, pero él nunca estaba. Javier, murió de un paro cardíaco, fue poco después de graduarse. Después de aquello ellas no volvieron a hablarse. Para Alicia aquellos recuerdos lejanos estaban enterrados tras una eternidad, eran como la neblina de un sueño, como si no hubiera sido real, como si le hubiera pasado a otra persona.

Esa noche ella y su esposo cenarían por su aniversario, dejarían a la niña en casa de los abuelos, pero tuvieron que llevarla porque no paraba de llorar. Fue una cena sencilla, no podían permitirse los lujos de restaurantes caros, así que cena y un helado para la pequeña. Al final de la noche una selfie para recordar el instante. Se encaminaron a casa a pie, después de todo no estaban lejos, pero si estaban muy cansados. Alicia solo podía pensar en aquella foto de Gigí en París y que seguramente ella no tendría que llegar a casa cansada para preparar las cosas del almuerzo de mañana, ni el uniforme de la niña. La imaginó durmiendo hasta tarde en un hotel de lujo con servicio al cuarto y pensó: "cuanta suerte".

En París, Gigí miraba el instagram, encerrada en el baño, tenía los ojos llenos de lagrimas; "Alicia parece tan feliz... y la niña que grande está" murmuró, pero no se atrevió a reaccionar en la red social, jamás lo hacía cuando veía sus fotos. Se abrazó la barriga instintivamente, pero su bebé ya no estaba allí con ella; Luciano, su pareja, pensaba que un bebé era un inconveniente, él no quería formar otra familia, y es que ya tenía una de la cual cuidar; los tenía a salvo en casa mientras su trabajo lo llevaba de una ciudad a otra.

Ver la foto de Alicia, la hizo pensar en Javier, para ella su muerte estaba tan presente como si hubiera sido ayer. Pensaba en lo lindo que hubiera sido que él se hubiera enamorado de Alicia; seguro ella hubiera sido buena para él, quizá así las drogas no lo habrían matado, quizá así ellos le hubieran dado una sobrina para malcriar, quizás así ella aun tendría una familia. Pero no fue así, Javier estaba muerto, Alicia la había abandonado y ella nunca intentó acercarse por la vergüenza de que supiera la verdad de como había muerto Javier.

El sonido de Luciano llamandola la hizo volver a la realidad, estaba enojada con él por lo de su hijo, pero qué podía hacer, dejarlo era quedarse en aquella ciudad desprotegida y sin saber el idioma. Además, a pesar de las circunstancias de su relación no llevaba una mala vida a su lado, no todo era malo. sin embargo... miró la foto de Alicia una vez más y pensó: "cuanta suerte".

Espero les gustara el relato y ¡Gracias por la compañia!

Imágenes de mi autoría tomadas con teléfono Redmi 9a y editadas en Snapseed.

Cuanta suerte - Relato | Ecency