Esta semana he estado con los ánimos un poco bajos debido a estupideces que pasan por mi mente, por lo que he decidido tomar como forma de desahogo el hablarles un poco sobre un tema para el cual a veces me cuesta abrir la boca: El dolor de una pérdida.
A lo largo de mi vida he tenido que pasar por pérdidas realmente fuertes, dolorosas, e incluso traumáticas, de las cuales he aprendido, pero sobre todo llorado una y otra vez, pero, quisiera hablar con ustedes sobre lo que he sentido al respecto.
Nota: No publicaré ni una sola foto sobre nadie, debido a que quiero honrar sus memorias, y me parece de muy mal gusto llegar a hacer algo así.
Que un ser querido se vaya de tu lado por deseos de superación personal es muy normal, ya que sabes que en algún momento volverás a encontrarte con ella en algún momento, pero, ¿Qué ocurre cuando esa persona se va de manera desprevenida, sin oportunidad de decirte algo más? Me ha ocurrido eso varias veces, y desde lo más profundo de mi ser no se lo deseo a nadie.
Recuerdo que la primera pérdida que tuve fue a los 8 años, cuando murió un tío abuelo con el que compartía mayormente durante las festividades decembrinas, luego a los 10 fue la de mi tatarabuela (si, en serio), y la de una vecina, pero si les soy sincero, mi mente de niño logró suprimir esos recuerdos, eliminando ciertos dolores de mi mente y alma, pero, hay unos que no creo estar listo para superar pronto.
La primera fue la de mi primera mascota, una Perra Pitbull/Criolla que tenía mi edad, y nació justo 3 días antes que yo. Lloré como 1 semana sin mentir, debido a que era el ser al que mas aprecio le tenía. Y en cuanto a otra mascota, también echo mucho de menos a una gata que me protegió de un perro rabioso hace unos 3 años. Les juro que no puedo olvidar sus miradas, sus sonidos, sus energías...
Ahora bien, en cuanto a personas, hay unas personas muy especiales para mi que ya no se encuentran en el mundo de los vivos, pero aún están en mi corazón.
Hace ya varios años murieron 2 señores mayores amigos de la familia que vivían a mi lado, y así lo hicieron durante varios años. Murieron en un accidente de transito mientras se dirigían a otro estado por cuestiones personales. Al enterarme de su desaparición física, entré en estado de shock, y no pude hacer nada por varios días. Tanto así fue que no fui a clases durante ese tiempo, debido a lo mal que me encontraba. A veces paso por la casa de ellos y escucho en mi memoria las voces de ellos saludándome, y se me llenan de lágrimas los ojos.
Pero en este momento, la muerte más dolorosa, inesperada e insuperable ha sido la de un compañero de trabajo. Aún recuerdo el último día que lo vi antes de que falleciera ahogado por una fuga de gas en su casa... Estábamos celebrando el cumpleaños de mi padrastro en el local un viernes, y quedamos en vernos el lunes antes de la hora de trabajo para hablar sobre el ascenso que el había obtenido, pero esa reunión nunca se dio.
Él tenía el gran hábito de llegar tarde al trabajo y hacerme pasar hambres mientras esperaba que él llegara, y a estas alturas, aún lloro al ver que se hacen las 4 de la tarde y no llega, sabiendo que no lo hará nunca.
Todavía recuerdo su sonrisa, sus ojos, sus consejos, sus regaños, sus peleas, sus abrazos, y sobre todo, su alegría. Tengo la fé de que en este momento se encuentra guiándome donde sea que se encuentre, y que está orgulloso de mi por lo que he logrado hasta ahora. He hecho lo posible por honrar su memoria, e intento mantener el cargo que se suponía debería tener él ahora con muchísimo orgullo, aunque me duela en el alma.
"Y las luces te guiarán hasta el sendero más oscuro, donde el brillo de tu alma iluminará la vida de los demás."
Yo no soy una persona religiosa, pero si soy creyente del propósito de nuestras vidas. Todavía no he descubierto el mío, pero antes de irme de este mundo lo sabré.
Le agradeceré eternamente a todas las personas que han estado en el transcurso de mi vida hasta la fecha, y prometo ser una mejor persona cada día que pase, para que todos se sientan honrados y felices por mi.
Por favor, vivan sus vidas, aprovéchenlas, disfrútenlas y sean felices. No hay mejor que eso.
No sé como agradecer a cada persona que lea este pedacito de mi vida, ya que esto vale bastante para mi persona, y lo aprecio bastante.
Por el momento me despido, esperándo que esto sea de su agrado. Los quiero 💞
Y recuerden...
INFERNO IS THE CURE