Greetings, dear friends of the wonders of nature! Today I’d like to share with all of you some details about two insects that are among my favorites. I love seeing them in gardens—they’re beautiful—and best of all, they’re not dangerous to humans and don’t transmit diseases. Have you ever seen a ladybug? As for me, I’ve only seen them a handful of times in my entire life—three times in total. The first time was in my backyard; it was the classic red-and-black variety. It was so tiny and yet so cute, but I wasn’t able to take a picture of it—as soon as I got close, it took flight before I could snap a shot. The second time was on a park bench; it was right next to me. Thanks to this little friend, I discovered that ladybugs aren’t just red and black—which is why it’s the star of my post today. The third time was last month; this one was orange. I took lots of photos of it, but since it was so high up on the plant, all the photos came out blurry.
They say that seeing a ladybug is a symbol of good fortune, growth, and evolution, but in the natural world, they are very useful because they help control pests and mites; they are voracious predators, and their favorite foods are aphids, psyllids, and soft-bodied flies. Ladybugs are known by other names, such as St. Anthony’s cows, Catarinas, and Chinitas. They’re called “vaquitas” because of the black spots on their bodies, but their scientific name is Coccinellidae. The species I found on the park bench is known as the ash-gray ladybug or Dalmatian ladybug, with the scientific name Olla v-nigrum. I never imagined a ladybug of that color existed; when I showed the photos to a friend, she thought it was a brooch.
Butterflies are also beautiful and are among my favorite insects. It’s common to see certain species of butterflies fluttering around gardens and wildflowers; in addition to their beauty, they’re important for life on the planet and bring good vibes. I see this orange butterfly often in my garden; it especially loves the nectar from Zinnia elegans flowers, better known as Coqueta, Rosa Mística, or Flor de Papel. The visit of an orange butterfly signifies not only transformation but also joy, prosperous paths, and positive energy. This species, known as the light organillo butterfly or Mexican fritillary, belongs to the Nymphalidae family, and its scientific name is Euptoieta hegesia. It stands out mainly for its appearance: a very vibrant and striking orange color, with black lines along the edges of its wings, as well as geometric patterns formed on them. As for the undersides of the wings, they are quite different—it’s a shame I wasn’t able to get more photos of this butterfly, as it always kept its wings spread. In any case, they are copper-colored, with slightly darker lines. Their size makes them easy to spot; they are neither as small nor as large as monarchs, with a wingspan of between 2.5 and 3 inches.
The chrysalis is angular in shape, dark brown in color, and sometimes a slightly lighter shade. The adult butterfly, a vibrant orange color, emerges from the pupa. Butterflies play a key role in pollination, the process of pollen transfer that is vital for plant reproduction. I discussed this topic in another post. Butterflies rank behind bees in pollination because they carry less pollen; however, since they can fly longer distances, they are able to accomplish the goal of this important process.
I found this orange butterfly pollinating my coqueta flowers; it landed on several of them, and at times I saw it seeking warmth among the leaves of my Turnera subulata. The pollination process carried out by butterflies is fascinating. It begins with the proboscis—that’s what their tongue is called—which is long and remains coiled; they use it to extract nectar, and that’s when they extend it. During that time, while they feed, their bodies and legs become coated with pollen, which they then release as they fly and land on other plants.
The photos are originals taken with my Xiaomi Redmi 9 phone and Redmi Note 8. The editions were made with the GridArt application
Saludos estimados amigos de naturaleza asombrosa, en esta ocasión quiero compartir con todos ustedes detalles de dos insectos que forman parte de repertorio favorito. Me gusta verlos en los jardines, son hermosos, y lo mejor de todo, no son peligrosos para los humanos ni le trasmiten enfermedades. Alguna vez has visto una mariquita?, en mi caso son contadas las veces que las he visto en toda mi vida, en total han sido tres, la primera vez fue en el jardín de mi casa, era la típica de color rojo con negro, era tan diminuta y a la vez tan linda, pero no logré fotografiarla, apenas me acerqué no duró mucho en levantar vuelo. La segunda vez fue en el banco de un parque, estaba justo a mi lado, con esta compañera descubrí que las mariquitas no son solo rojas con negro, por eso hoy se convierte en la protagonista de mi publicación. La tercera vez, fue el mes pasado, esta era de color naranja, le tomé muchas fotos, pero como estaba en un lugar tan alto de la planta, todas las fotos quedaron borrosas.
Dicen que ver una mariquita es símbolo de buena fortuna, crecimiento, y evolución, pero en el ámbito de la naturaleza, son muy útiles porque ayudan a controlar las plagas y ácaros, son depredadores voraces, sus alimentos favoritos son los pulgones, psílidos y moscas blandas. Las mariquitas son conocidas por otros nombres, como Vaquitas de San Antonio, Catarinas y Chinitas. Les dicen vaquitas por las manchas negras en su cuerpo, pero, su nombre científico es Coccinellidae. La especie que encontré en el banco del parque es conocida como catarina gris cenicienta o vaquita dálmata, de nombre científico Olla v- nigrum, nunca imaginé que existiera una mariquita de ese color, cuando le mostré la fotos a una amiga pensó que era un prendedor.
Las mariposas también son bellas y forman parte de mis insectos favoritos. Es común ver ciertas especies de mariposas revoloteando en los jardines y plantas que crecen silvestre, además de su belleza, son importantes para la vida en el planeta y atraen la buena vibra. Esta mariposa naranja la veo mucho en mi jardín, en especial le encanta el néctar de las flores de Zinnia Elegans, mejor conocida como Coqueta, Rosa Mística o Flor de Papel. La visita de una mariposa naranja además de transformación significa alegría, caminos prósperos y energía positiva. Esta especie denominada mariposa organillo clara o fritilaria mexicana, pertenece a los ninfálidos y si nombre científico es Euptoieta hegesia. Destaca principalmente por su aspecto, un color naranja muy vibrante y llamativo, con una decoración en líneas negras en el borde de sus alas, además de figuras geométricas que se forman en ellas. En cuanto al reverso de las alas, son muy diferentes, lástima que no logré más capturas de este lepidóptero, se mantuvo siempre con sus alas extendidas, en fin, son de color cobrizo, con líneas un poco más oscuras. Su tamaño es ideal para verlas con facilidad, no son tan pequeñas, ni tan grandes como las Monarcas, poseen una envergadura entre 2,5 y 3 pulgadas.
La crisálida es de forma angular, de color marrón oscuro y a veces en un tono un poco más claro. De la pupa emerge la mariposa adulta, de color naranja vibrante. Las mariposas poseen el segundo lugar en el tema de la polinización, el proceso de transporte de polen que es vital para la reproducción de las plantas. De este tema hablé en otra publicación. Las mariposas están detrás de las abejas en la polinización porque transportan menos polen, no obstante, como pueden volar a mayores distancias pueden lograr el objetivo de este importante proceso.
Encontré a esta mariposa naranja polinizando mis flores de coqueta, posó en varias de ellas y a veces la vi buscando calor entre las hojas de mi Turnera Subulata. El proceso de polinización de las mariposas es fascinante, comienza con la espiritrompa, así se llama su lengua, que es larga y permanece enrollada, la usan para extraer el néctar, es allí cuando la estiran. Durante ese tiempo, mientras se alimentan, su cuerpo y patas se impregnan de polen que vuelven a soltar mientras vuelan y posan en otras plantas.
Las fotos son originales, tomadas con mi teléfono Xiaomi Redmi 9 y Redmi Note 8. Las ediciones las hice con la aplicación GridArt