En Buenos Aires, un 27 de febrero de 1870 los hermanos Julio y Federico Lacroze inauguraron un novedoso sistema de transporte colectivo: el tranvía tirado por caballos. La línea comprendía el trayecto entre la casa de gobierno y la estación 11 de setiembre (actual estación Plaza Miserere).
En realidad el sistema ya se estaba usando desde 1863 pero como extensión del Ferrocarril del Norte para unir la Plaza de Mayo con la estación terminal de Retiro, también en 1865 el Ferrocarril de Sur inauguró un sistema similar para unir su terminal de Constitución con un predio situado en las Calles Lima y Av. Belgrano, muy cerca también del concurrido centro porteño.
Tranvía a caballo
La línea inaugurada por los Lacroze fue llamada “Tramway Central” y constaba en ese momento con dos vehículos idénticos, solo se diferenciaban porque uno llevaba una bandera francesa y el otro una inglesa. Partía como dijimos desde la casa de gobierno, tomaba por la calle Cangallo (hoy Perón) y finalizaba el recorrido en la estación 11 de setiembre, la vuelta era por la calle Bartolomé Mitre, a una cuadra de distancia.
El sistema de pago era mediante cospeles que funcionaban como si fueran boletos, el pasajero adquiría los cospeles que no eran otra cosa que monedas de níquel que llevaban la figura del tranvía en relieve y una inscripción que decía “J. & F. Lacroze – 25 de mayo al 11 de septiembre” que no era una fecha de vigencia sino los nombres de las estaciones cabeceras.
El uso de vías permitía desarrollar una velocidad a la cual los porteños no estaban acostumbrados por aquellas épocas y como unos años después ocurriría con los automóviles, fue necesario enviar una persona a caballo 100 metros adelante para advertir a los transeúntes y carruajes que venía el tranvía, el jinete iba vestido de color verde y agitaba una bandera roja, como si esto fuera poco, hacía sonar una estridente corneta.
Casi en forma simultánea con esta línea, se creó otra perteneciente a los hermanos Teófilo y Nicanor Méndez y que se llamó “Tramway de la Calle Cuyo” y que circuló apenas a 100 metros de la anterior, por la calle Cuyo (hoy Sarmiento).
Los tranvías pronto se convirtieron en un medio de transporte popular y junto a los trenes colaboraron en gran medida con el rápido crecimiento de la gran metrópoli.
Una función adicional sobrevino al uso colectivo de este medio de transporte, el 2 de agosto de ese mismo año, una pareja alquiló uno de los coches para su casamiento, los novios, padrinos, familiares y hasta una banda de música se trasladaron hasta la iglesia de Balvanera en la intersección de las calles Mitre y Azcuénaga. La idea causó furor y pronto otras parejas la imitaron, rápidamente los propietarios de las líneas ofrecían el servicio de adornar el coche de acuerdo a la ocasión. Al tiempo, cuando otra línea comenzó el servicio hasta la estación de Chacarita, los tranvías se alquilaron también para trasporte funerario, claro que los adornos eran otros.
En 1888 los hermanos Lacroze inauguraron “Tramway rural”, una línea de 47 kilómetros de extensión, también tirada por caballos que unía Buenos Aires con el pueblo de Pilar.
En 1892 el sistema eléctrico reemplazó a los caballos pero fue la ciudad de La Plata la primera en incorporar el moderno equipamiento, a Buenos Aires llegaría recién en 1897.
Tranvías frente a la Catedral Metropolitana
Además de Buenos Aires y La Plata, el ya popular medio de transporte se incorporó en muchas ciudades del interior del país: Bahía Blanca, Concordia, Córdoba, Corrientes, Mar del Plata, Mendoza, Necochea, Paraná, Quilmes, Rosario, Salta, Santa Fe y Tucumán fueron las más importantes aunque hubo además algunos pueblos y ciudades menores que también lo utilizaron.
A partir del 1960 comenzó la eliminación de las líneas de tranvías, el sistema había sido derrotado por los más eficientes y modernos colectivos que no debían ceñirse a una ruta determinada por vías. La última ciudad en desprenderse de esa forma de circulación masiva fue La Plata cuyo último viaje se cumplió el 25 de diciembre de 1965.
En Buenos Aires existe una Asociación Amigos del Tranvía que mantiene y circula antiguos tranvías eléctricos en unas vías que se conservan para tal fin en el barrio de Caballito, la asociación acaba de cumplir 42 años con gran éxito, los fines de semana el público en general puede disfrutar de un paseo en ese medio de transporte tan antiguo como pintoresco.
Héctor Gugliermo
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