Recordando el Toque de Midas -1-

Words
325
Reading
2 min
7y
Listen to this post
~2 min
El caminante de niño tuvo una primera niñez de estrechez económica, siempre faltaba algo en su hogar; pasados sus primeros diez años conoció a su padre y a su nueva esposa, a la que él llamó mamá rica. De una semana a otra, paso de una vida sencilla, a una vida de abundancia y derroche; preguntó cómo se llamaba ese estilo de vivir; su padre y sus nuevas hermanas, con ternura le contestaron: -se llama riqueza- ¡Yo quiero ser rico! Pensó.

Estando en el colegio en la clase de historia, conoció -el mito del rey Midas- aquel rey hallo gracia y favor a los ojos de un dios griego; este le dijo que le concedería tres deseos, el rey en su inocencia, dijo que él quería convertir en oro todo lo que tocaran sus manos; y aquel dios le concedió ese deseo. Han pasado más de treinta años y estando en una conferencia relacionada con emprendimiento, Robert Kiyosaky vuelve y le recuerda el tema.

Este autor junto a Donald Trump, han escrito un libro al que llamaron: “Adopta el toque de Midas” y ese es el compartir. Toda persona que quiera saborear la riqueza, a través del emprendimiento, deberá observar estas sugerencias, que son ofrecidas por personajes triunfadores en sus negocios; y si las cumple estrictamente, sus empresas cambiarán para bien. La mano del emprendedor determinado le recordara el toque de Midas.

1.El dedo Pulgar habla de levantarse una y otra vez, porque el éxito siempre ha estado matizado con pruebas y fracasos; no importa que no se tenga dónde dormir o ningún alimento; el soñador deberá ser esforzado y valiente, deberá no mentir, deberá seguir leyes y principios tanto morales como sociales y espirituales. Los grandes triunfadores de todos los tiempos, hombres y mujeres, han constatado que el universo y Dios-Creador los premiará, si no renuncian, si se vuelven a levantar de una aparente derrota.

*Nota: Está publicación pertenece al mismo autor del blog:
https://whaleshares.io/@caminante

Recordando el Toque de Midas -1- | Ecency