Autor: Henry Olivares
Titulo: El árbol sin nombre
Año: 2014
Técnica: Oleo sobre lienzo
Medidas: 45 cm x 45 cm
“Recuerdo estar acostado en un bote salvavidas de 2x2, deshidratado y famélico, sin nada más que mis pensamientos acerca de que vendría después de este sufrimiento, recordé un dicho muy común para nosotros los hombres de altamar ”después de la calma viene la tormenta” pero solo había calma, calma en el aire salado que me corroía la piel, calma en la intensidad abrasadora del sol constante que parecía nunca acabar y calma en las olas, una calma de muerte lenta; espere la tormenta por días hasta perder la cuenta - y valla que espere -; pero nunca llego. Abandone la ilusión de volver a mi vida anterior y decidí que yo sería quien daría fin a mi vida, demostraría al mar que yo era quien controlaba mi destino el cual no estaría decidido por la espera caprichosa de la extensa mancha azul.
Tuve una pequeña charla conmigo mismo recordando buenos momentos y después de una sutil carcajada entre lágrimas abandone el salvavidas con una sonrisa en el rostro, -¡que decepción! el capitán no se hundió con su nave- pensé mientras descendía poco a poco, este era el fin.
Cerré los ojos esperando ver que seguía, sentí un ligero golpe en el cuerpo entero, una fuerte presión que recorría mi cuerpo y note que no me hundía, era todo lo contrario, empecé a subir rápidamente del agua, surgí montado en las ramas de un árbol sin hojas cual la piedad en los brazos de una madre condoliente, estaba tan agotado que decidí simplemente dejar caer mi cuerpo al vacío cayendo sobre el césped más suave que toque en mi vida –y eso que soy hombre de mar y no de tierra- pero note la gran diferencia entre todos los que había tocado anteriormente; caí mirando hacia el cielo y note que las estrellas se movían poco a poco y se acercaban alrededor de donde yacía como si de luciérnagas se tratasen, lentamente se unían unas con otras a las ramas del árbol y de esta forma adoptaron el lugar de las hojas.
Logre observar una gran luna, ¡la más grande que vi en mi vida! y poco a poco trate de buscar su reflejo en el mar al igual que el de las estrellas, pero toda fuente de luz era absorbida por el árbol, incluso note que en las olas pequeños destellos estaban presentes y de igual forma eran absorbidos; imagine un circulo en el que las luces iluminaban y eran absorbidas al instante repitiéndose sin cesar.
Atestigüé la presencia de 3 piedras azules en la base del árbol mientras eran suavemente acariciadas por mis manos moribundas y una calidez recorría mi cuerpo entero y sentí que revitalizaba todo mi ser, solo una cosa paso por mi mente: no fue incredibilidad, no fue asombro ni mucho menos miedo, recuerdo pensé y lamento lo meloso de la frase –era lo más hermoso que vi y sentí en mi vida! - parpadee por un momento y me desperté en un barco rodeado de personas. Semanas después siguió el típico protocolo de naufragio, la diferencia fue mi historia la cual contaba con menos entusiasmo al ver la reacción de las personas, obviamente era una alucinación me decían, pero en realidad solo relate lo sucedido y hoy en día se la cuento a quien pueda interesarle el final de su curiosidad, para mí fue real y fue aquello que me regreso mi vida y di las gracias por ello; finalmente acepte ese hecho como una realidad sin importar que, quedándome solo con la idea de que veces solo se necesita una historia para continuar con la nuestra.
Sin mas que agregar, me despido como siempre esperando que...