Después de tanta oscuridad, comienzo a percibir cosas de nuevo.
Mi mente poco a poco se aclara. La distorsión de los sonidos a mi alrededor se va disipando.
Gracias a la adrenalina puedo reincorporarme de nuevo y sigo corriendo.
Hay bombas cayendo a mi alrededor, gritos desesperados, muerte. Lo veo todo, pero mi memoria solo trae más intensamente el recuerdo que me impulsa a seguir.
Ella, escondiéndome de las balas, de los soldados que me persiguen. Arriesgando su vida. Salvándome.
Debo encontrarla y sacarla del bombardeo. La guerra no la merece.
Si no saldo esta deuda… Nada más importará.