Las ideas del minimalismo pueden aplicarse fácilmente a los negocios. Si algo es útil o te gusta, mantenlo. Si no es así, plantéate eliminarlo.
Creo que la gestión de un negocio minimalista tiene mucho que ver con la búsqueda del placer y disfrutar de tu negocio, además de recibir ingresos. Es algo como el hedonismo y a la vez, ganar dinero.
Si solamente mantienes lo que es útil o lo que te hace feliz de tu negocio, entonces, lo que queda, debería colocarte en un lugar mejor del que estás ahora, en relación ingresos – calidad de vida.
Parece una buena idea eliminar todo aquello que no es útil para tu negocio, ya que te concede ciertas libertades:
¡Más clientes es mejor! ¡Más ingresos es mejor! ¡Más popularidad es mejor!
En ocasiones es mejor, pero no siempre. Y evidentemente, tiene un precio.
En ocasiones, más clientes significa mayor atención al cliente.
En ocasiones, más ingresos significa mayores inversiones y mayores gastos.
En ocasiones, más popularidad significa que llegas a más personas equivocadas y algunos adecuados creen que no es para ellos.
MÁS ≠ MEJOR ;)
Dirigir un negocio próspero y enfocado en aportar valor tanto a tus clientes como a ti, requiere saber a qué oportunidades dices que SÍ y a cuáles NO.
También debes estar dispuesto a experimentar, para ver y probar lo que funciona y te conduce a avances tanto a tu negocio como a nivel personal.
Podría ser que a tu negocio le encaje mejor tener 2 clientes que 3, pero no lo sabrás a menos que lo experimentes.
¿Crees que un diseñador es mejor por tener los último software?
Los minimalistas trabajan con lo que tienen. Conceden más importancia a las ideas e ingenio, que al nuevo objeto que brilla.
Por lo cual, en este caso desarrollar habilidades es lo importante.
Tu negocio minimalista será grande no por las herramientas que utiliza, sino porque tú sabes utilizar las que tienes.
Ir directamente al grano, sin perder el tiempo, es un arte de aquellos que manejan negocios minimalistas, especialmente cuando se trata de ganar dinero.
Lo habitual cuando alguien va a lanzar su propio negocio es conseguir financiación de un banco, familia o ahorros y a partir de ahí, trabajas muy duro en conseguir el servicio / producto perfecto.
Sin embargo, esta forma de trabajar tiene muchos problemas. Todo se apoya sobre suposición tras suposición (mercado, posicionamiento, nicho,…).
La otra opción es hacer lo contrario.
Lanzo sin inversión (salvo de tiempo) la versión mínima de mi servicio / producto.
Al comenzar poco a poco, podrás moverte rápidamente para adaptarte al mercado. Podrás ver qué funciona y qué no con la audiencia real, y a partir de ahí ajustar, iterar y mejorar.
Mientras que si comienzas en grande, adaptarte requiere mover lentamente una gran estructura con los riesgos de que finalmente no funcione.
Son de gran ayuda a la hora de tomar decisiones. Por cada segundo que pasa sin que tomes decisiones, no se está aplicando la medida necesaria.
De manera que poder tomar rápidamente la mejor decisión para tu negocio es fundamental.
Cuando lances cualquier producto o servicio, debe pasar por la primera de fuego:
¿Será útil? (no para todo el mundo, sino para el pequeño grupo de personas al que está dirigido).
¿Cambiará su vida? ¿Su negocio? ¿Su situación personal o económica?
Si la respuesta es SÍ, pasas a la segunda.
Es una forma de mostrarles tu trabajo. Qué haces y cómo lo haces.
Si les gusta comprarán tus productos de pago e invertirán más tiempo en tu comunidad.
A la hora de diseñar tus servicios / productos debes asegúrate de que sean sencillos, tanto en su construcción, como en su lanzamiento o en su gestión.
Si tienes alguno que con el tiempo se ha vuelto complejo, elimínalo.
Un producto sencillo significa que es fácil de mantener. Son fáciles de construir rápidamente (no se necesitan años). Y son fáciles de explicar y entender.
Dinero que entra, dinero que sale, impuestos, inversiones,…
Consiste en saber lo bien o mal que estás haciendo las cosas para localizar qué es lo que funciona y qué no.
De esta forma, poco a poco, podrás optimizar el resultado y el tiempo.
Estas son las cuatro reglas de un negocio minimalista. No te aseguran el éxito, pero sí te garantizan que estás tomando las mejores decisiones para ti y para tu negocio.
El minimalismo es una mentalidad. No significa permanecer pequeño por el hecho de ser pequeño. Significa ser pequeño cuando tiene sentido ser pequeño y crecer en las áreas que te proporcionan valor a ti y a tus clientes. Se trata de crear más libertad.[vc_empty_space]