El primer objetivo es el obtener fotografías del menor desnudo para poder manipularlo y asustarlo amenazandolo de divulgarlas con su amigos de escuela y su familia. De esta forma poder obtener más contenido del menor e incluso videos mostrando sus partes íntimas, para ser vendidas a pedófilos o subirlas a paginas de pornografia infantil en la Internet Profunda. Bajo esta situación el menor no tiene a quien acudir ya que se ve acorralado ante las amenazas por parte del abusador virtual.
Otro objetivo más cruel aún sería el abusar sexualmente del menor, obligándolos a tener relaciones con él, e incluso en muchos casos con otros niños que han sido víctimas del mismo abuso.