En esta publicación confluyen dos circunstancias. Una la más importante, tal vez, es la cuarentena que me permite ponerme a dibujar, algo que no hacía desde hace muchos años. Dibujar me relaja y me recuerda tiempos bellos cuando trabajé en un taller de creatividad infantil. La segunda es que a mi alrededor hay varias personitas, entre tres y siete, años que necesitan lecturas fáciles y divertidas, con palabras repetidas, para que vayan disfrutando de la lectura, ejerciten la memoria y reconozcan los números.
Espero que todos tengan un niño al que leerle cuentos y que si lo consideran puedan leerles este y comentar los dibujos.
Yo tenía diez pollitos.
Uno tuvo
vida breve.
Ahora
me quedan nueve.
De los nueve
que quedaron
uno se fue con Morocho.
Ahora
me quedan ocho.
De los ocho
que quedaron
uno quiso ser cadete.
Ahora me quedan siete.
De los siete
que quedaron
uno quiso ser Sensei.
Ahora
tengo solo seis.
De los seis
que me quedaron
uno se fue
con Francisco.
No me quedan
más que cinco.
De los cinco
que quedaron
una quiso
hacer teatro.
No me quedan
sino cuatro
De los cuatro
que quedaron
uno fue a
aprender francés.
Ya me quedan
solo tres.
De los tres
que me quedaron
una me dijo “adiós”.
Ahora
me quedan dos.
De los dos
que me quedaron
uno subió a la luna.
Ahora
solo me queda una.
Esa una
que me quedaba
voló con los pajaritos.
Ya no tengo
más pollitos.
Los dibujos son propios fueron realizados en Paint.