Siempre me ha parecido que a pesar de lo estrambótico que pueda llegar a ser un nombre hay en el momento de su asignación a un ser nuevo un mundo de ilusión. A veces lo define la propia necesidad de permanecer , como cuando los padres repiten en sus hijos sus nombres y a veces una esperanza tan grande en la llegada del recién nacido que los hacen buscar un nombre que nadie haya tenido como una forma, creo, de conjurar el destino con la magia de las palabras: Tendrás un nombre que nadie haya tenido y harás lo que nadie ha hecho.
Lindo tema, @alidamaria.
RE: Los nombres de Yamileidys