Mis märchen: Alba y los espejos

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Alba y los espejos

Alba tiene trece años, muchas veces sueña despierta mientras transita entre los resplandecientes edificios de su ciudad.
La niña asiste a clases, va a sus prácticas de danza, hace compras, sin percatarse de que los espejos le susurran su belleza...su imagen sobresale en los reflejos, en los cristales del metro, en las vitrinas de las tiendas, en las gafas de los transeúntes

La belleza de la jovencita siempre llama la atención: La gente al mirarla queda momentáneamente embrujada por el limpio cutis, la boca color de fresa, el negro pelo y la serenidad de su mirada.

En ocasiones al mirarse al espejo a ella le parece que escucha la voz de su madre como un murmullo: “Alba, Alba, eres la más bonita del mundo, ten cuidado, niña hermosa, ten cuidado...”

Una tarde de verano, al regresar a casa, Alba observa, bajo los colores del sol poniente, la querida figura de su padre en la entrada de casa. A su lado estaba Gruñón, su inseparable bulldog. Él recoge una carta del buzón mientras conversa con una bonita y joven mujer.

Alba se llena de curiosidad. Desde la muerte de su madre, en muy pocas ocasiones su padre se había detenido a conversar con una mujer. Ésta le entregaba una manzana roja en el preciso instante en el que el gato Dormilón saltó del alfeizar de la ventana para ir a enredarse a los pies de su dueña.

El recuerdo del gato saltando, de la bella mujer con la manzana en la mano, El color naranja del cielo y la mirada extraña en los ojos del padre se configuraron como una sola impresión, una imagen sombría en la mente de Alba. Con esa sensación se fue a la cama...Antes de dormir la chica abrió una caja musical, levantó la cadenita de oro que su madre siempre llevaba puesta y observó largamente el colgante: un búho con ojos de topacio al que ella, desde niña, llamaba Sabio. Observando el talismán se serenó paulatinamente y se dejó llevar dulcemente al país de los sueños, cobijada por los recuerdos .

A la mañana siguiente se despertó con los pájaros, como siempre, miró por la ventana. El clima estaba hermoso. El jardín de rosas rojas lucía estupendo a esa hora y las figuras de yeso de los enanos Mocoso, Mudito y Bonachón estaban en su sitio de honor, haciendo el trabajo perpetuo de unirla con su infancia…

Alba sonrió. Se puso un suéter con capucha y bajó a desayunar con su padre.

Él estaba de pie al lado de la mesa. Al ver a su hija sonrió ampliamente.
En el centro de la mesa, sobre un plato blanco, la manzana roja relucía como una joya. A la niña se le antojó que parecía más grande, más roja y más brillante que la noche anterior.

Con un movimiento rápido el padre se la ofreció, la niña alargó su mano para tomarla pero finalmente rehusó. Ese día le pareció que era demasiado temprano para comer manzanas.

Era sábado; en una hora debía asistir a su taller de artes.

Allí Román, su amigo de siempre, terminaba un dibujo del cual ella era el motivo.

Román dibujaba con mucha pasión, su dibujo estaba lleno de suaves caminos y de montículos.

Sobre una loma, el adolescente comenzaba el bosquejo de un castillo.

Los amigos se llevaban muy bien y pasaban largos momentos conversando.

Él, en algún momento, le hizo observar cómo, con la misma edad, la chica lo aventajaba en tamaño.

Para Alba eso no era motivo de preocupación "Eso pasa a esta edad entre hembras y varones" pensaba, mientras trataba de permanecer quieta para que su amigo terminara el retrato.

De retorno de sus clases, cerca del mediodía, Alba notó la ausencia de la manzana. Tampoco su padre parecía estar en casa.

Lo buscó por todas las habitaciones hasta encontrarlo, parecía dormido en un banco del patio.

Lo observó largamente, una extraña emoción bullía en su pecho.

Delicadamente se dobló, depositando un beso en la frente de su papá.

El chasquido del beso lo despertó, feliz.

Fin

soy ovalo.JPG

Las fotografías de este post fueron realizadas sobre el libro Schneewitchen (cuyos datos doy abajo) con mi cámara Lumix, Panasonic, modelo DCM-FZ40

libro alba.JPGMaxi verlag, E. Malavasi ürik Bergdietikon, München/ Vien

Dibujado por Emanuela Walenta Versión de Elfriede Heger inspirado en los hermanos Grim
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