Cuando todo esto pase, esto que causa temor y nos confina en resguardo de nuestras vidas y las de otros...tendrá lugar el reencuentro.
Cuando todo esto pase y se abran las fronteras, cuando el metro de distancia se reduzca...tendrá lugar el abrazo.
En estos días he añorado tener cerca a los míos y poder abrazarlos. He sentido tanto miedo de que "esto" alcance a alguien cercano. En silencio me ha angustiado la idea de no poder tener la oportunidad de un abrazo más.
No soy fácil de expresar mis afectos, soy menos querendona que el común denominador. Pero si algo ha de cambiar en mí, se que es la manera de decir: te quiero. Ahora mismo, me resulta tan fácil hacerlo. No lo quiero perder.
...ya pueden salir...
Se que por cautela, por miedo, por querer proteger a los míos; cuando llegue el día y den luz verde para abrir las puertas y salir corriendo, yo no estaré en ese grupo.
Yo seguiré en casa un poco más, en una cuarentena voluntaria preventiva. Quizá una o dos semanas más, seguramente estaré muy tentada a salir, pero intentaré no hacerlo.
¡ Gracias !
Y cuando finalmente la voluntad venza al miedo y me atreva a salir, lo primero que haré es dar gracias a Dios.
Soy una persona creyente, pero no fanática. No soy de las que asiste religiosamente cada domingo a misa, de hecho a veces paso mucho tiempo sin ir. Pero si soy de las que tiene a Dios presente en todo momento, creo en él como el camino, la verdad y la vida.
Así que en mi primera salida al exterior, "a la vida real", iré a la iglesia a dar gracias a Dios por una nueva oportunidad. Eso haré.
...respirar...
Ese mismo día, quiero ir a un parque. Poder caminar, ver a mis hijos correr. Jugar con los animales. Tomar fotografías. Comernos un helado, sin mi eterna angustia de que se van a ensuciar. Respirar aire fresco.
Creo que valdrá la pena respirar una naturaleza más sana, un aire más puro. Si bien el virus ha causado un gran dolor a la humanidad, el miedo a infectarnos nos obligó a resguardarnos y con ello le hicimos un gran favor al planeta.
Es tiempo del abrazo en familia
Inmediatamente después, organizaré un viaje a Caripe para abrazar a mis viejas queridas, porque sí, porque las amo, porque en ese lugar encuentro paz, porque allí recargo mis energías y me lleno de vida. Porque esas son mis raíces, mi cable a tierra. Porque este tiempo me ha hecho entender que la familia es lo más importante.
En ese viaje anhelaría ver a mi madre y llenarla de afecto, consentirla y dejarme consentir, pero eso tardará un poco más, son miles de kilómetros los que nos separan. Aunque el corazón nos mantiene unidas.
Después que esto pase, inevitablemente la rutina volverá a nuestras vidas. Volveremos al trabajo, al colegio, etc. Pero esta vez, ya el tiempo no podrá ser la excusa por la cual dejamos a un lado muchas cosas por hacer, porque ya lo vivimos y ahora sabemos que el tiempo alcanza en su justa medida, solo es cuestión de redefinir nuestro orden de prioridades.
...mientras ese momento llega, cuídate mucho y quédate en casa.
La imagen utilizada para el banner y los separadores, es de mi propiedad, captada con un iPhone 7 y editada para la ocasión haciendo uso de Adobe Photoshop CC 2018.