¡Hola, @emiliorios!
Un día descubrí que bebía para poder quedar bien con los demás. El alcohol sacaba de mí al hombre que no era, pero que caía muy bien. Tenía las respuestas oportunas, las ocurrencias que nadie podía imaginar y era popular con las chicas; pero al día siguiente aparecía el ratón. Pero no ese ratón de malestar físico, sino el que me preguntaba: ¿Qué hiciste?
Con el paso del tiempo, la costumbre se convirtió en enfermedad. Salí de ese monstruo gracias a la bendición de conseguir a la persona que necesitaba, alguien que estaba dispuesta a ayudarme. También porque un día decidí grabarme; al estar sobrio y ver esa locura, decidí tomar acciones, buscar ayuda y respetarme.
Por haber vivido esa pesadilla, cada vez que veo a personas sumergirse en el alcohol —ya sea por compromiso social o buscando un escape— me pregunto: ¿estará pidiendo ayuda? Lo bueno es que hay quienes la aceptan; lo malo es que una inmensa mayoría se siente ofendida.
Al final, lo más satisfactorio fue darme cuenta de que no necesitaba demostrarle nada a nadie y que mi amor propio era mi verdadero bienestar. Por supuesto, tengo claro que no se puede ser independiente "a juro" y que necesitamos del prójimo, pero ahora valoro más mi soledad que esas banales amistades.
Saludos, hermano.
!ALIVE
RE: Tiempo Contigo Mismo es un Tiempo de Prevención -Reflexiones sobre cómo Amarnos Correctamente- (ES/EN)