El confinamiento, más que ser unas “vacaciones" como muchos de nosotros creyó, en un principio, es realmente todo lo contrario a un descanso, se convirtió en una maraña de cosas negativas, que hoy, cuatro meses después de escuchar la frase cuarentena necesaria en todos lados, la mayoría no han encontrado la manera de sobrellevarla.
El ruido mediático de estos días, nos atrapa sin pedir permiso, se escuchan tantas cosas, que nos sentimos más expuestos y estresados por la contaminación sonora, que en aquellos días, cuando podíamos caminar libremente por las calles, salir de nuestras casas, tomar el sol, creando en nosotros un estrés que afecta nuestro día a día . El tormento de los autos sonando sus bocinas y los interminables minutos atrapados en el tráfico, se volvieron nada, ante noticias, que narraban las incontables muertes por el covid- 19 en nuestros países. Vivir la vida a mil por hora, eso de querer que todo sea rápido, y el tiempo no alcance para nada, se acabó, el virus nos detuvo en seco, nos llenó de ansiedad, preocupación y expectativa, por lo que pasara en el futuro.
Nunca había realizado un post hablando del covid-19, lo veía innecesario y deprimente, en esta ocasión no les hablare de las cosas que ustedes ya conocen, como la crisis actual por la pandemia. Hoy les quiero contar por qué extraño la playa, algunos pueden pensar que es solo por el hecho de salir de mi casa, viajar, o disfrutar con mi familia, y tienen razón por un lado, extraño eso, pero la verdadera razón por la que extraño tanto la playa, es simplemente que me hace falta la sensación de sumergirme en sus aguas y que por unos segundo todo quede en silencio, un silencio hermoso y absoluto… con una paz, que en estos momentos me haría llorar de felicidad, si les soy sincera. Flotar sobre el agua y sentir el sol tocarme la cara, olvidar por un momento, oler, sentir, pensar. Estas son las cosas que necesito y que solo la playa me puede brindar, felicidad pura.
El flotar es terapéutico, ya lo había leído, pero las aguas del mar para mí, tienen el poder de sanar y de alguna forma, renuevan tu aura, estado de ánimo, incluso, en mi país se dice que el agua del mar, te quita la mala suerte. De igual manera, no poseo piscina ni tinas en mi casa, como para intentar replicar esto sin ir a la costa más cercana, así que solo espero no tener que extrañar la playa, sus frescas y hermosas aguas por mucho tiempo.
A pesar de todos los aspectos negativos, que ha traído consigo la cuarentena, debo admitir, que me ha dado lecciones de vida muy importantes, que espero comentarle en otras publicaciones.
Muchas gracias por leer mi post, si les gusto, los invito a dejarme un comentario, y me digan, si sienten la misma sensación de desahogo, cunado van a la playa, específicamente cuando se sumergen y flotan en sus aguas, igual que yo. Los estaré leyendo, saludos y feliz semana para todos.