Llega la sombra sin pedir permiso,
vuelve gris el aire, detiene las horas,
pero no es eterna su ley en el alma,
ni son para siempre los ojos que lloran.
La vida se mueve en ciclos perfectos,
después de la lluvia la tierra se aclara,
ninguna tormenta se queda en el cielo,
ninguna tristeza marchita la cara.
Porque un buen día, sin previo aviso,
regresa la risa con paso brillante,
entierra las penas debajo del olvido
y enciende de nuevo el sol por delante.
No dejes que opaque tu fuerza interna,
el dolor se marcha, la luz se aproxima,
que la felicidad guarda el momento exacto
para recordarte que el alma camina.
*Imagen generada en Gemini AI