OLIVER EL GATO
Habia una vez un gato llamado oliver dedicado a la escritura era el bibliotecario de la biblioeca publica que se encontraba a la izquierda de la iglesia de la plaza beto perez donde dormian las personas dagnificadas indocumentados e indigentes.
Oliver llegaba al trabajo a 5 para las 8 de la mañana normalmente con gran puntualidad.
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Buenos dias señora lechuz la señora debora lechuz era una coneja que administraba aquella institucion de edad promedio y un caracter tan solido como la piedra.
- Buen dia oliver que tal amaneces
- Con dolor de espalda, creo que dormi mal ¿ y tu?
- Yo dormi bien
- Jaja
- El serñor joplin no devolvio el libro ayer y antes de retirarse te dejo un recado que lo devolvia mañana por eso de la multa
- Bueno es entendible querer instruirse claro que todos tenemos el mismo derecho de acceder a la informacion
- ¿Que haras le cobraras?
- Que va le pondre unas estrellitas en la cartelera
- Jaja vino de buen humor el dia de hoy
- No todos los dias son iguales
- Eso creo bueno voy hacer unas diligencias y vuelvo en la tarde ¿necesitas algo?
- No todo bien que tenga lindo dia señora lechuz
- Igualmente oliver
- Camino hacia la entrada y volteo una cosa mas dijo esta vez con un tono un poco mas serio ¿Me veo bonita hoy?
- si
- Solo queria saber lo que pensabas y se fue.
A eso de las doces oliver siempre toma un descanso de una hora para almorzar sale de la bibloteca y se sienta en la plaza, le gusta reflexionar sobre lo que observa de la gente que vivia en aquella plaza, le ayudaba, le motivaba a escribir protestas como cuando tenia 17 y era mas rebelde, un gato dispuesto a recorrer el mundo.
Creo que de ahi salio el gusto por su profesion, en que otro lugar conoces todo el mundo que no sea en una biblioteca.