El Señor, omnisapiente, lo preserva del mal que podría afectar su salvación. Isaías 57:1 señala:
El justo perece, y no hay quien se preocupe; los hombres piadosos son arrebatados, sin que nadie comprenda que ante el mal es arrebatado el justo (Isaías 57:1)
Son arrebatados antes de ser afectados por el mal.
Por su parte, la enfermedad es una oportunidad para quienes lo cuidan:
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. (Romanos 5:16).
Orando unos por los otros. Unidos en Espíritu, su entorno familiar tiene la oportunidad de transformarse.
En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. (1 Pedro 1:6-7).
El propósito de Dios es que seamos transformados a la imagen de Su Hijo.
RE: ¿POR QUÉ LOS NIÑOS PEQUEÑOS SUFREN ENFERMEDADES?