La palabra puede ser sospecha, sentido, esqueleto de oratoria que empieza
en prefacio y termina en colofón o corolario
La palabra te acaricia. También destaja, faca invisible, las paredes ocultas
Retoma la diferencia entre el Todo y la Nada y marca tu juicio con el hierro
de la desesperanza
La palabra dispara tus diástoles y sístoles a Ganimedes, Andrómeda
o a cualquier agujero negro donde se escuche el big bang de tus arterias
No sabe de distancias ni sueños y te niega el cansancio
La palabra puede ser tu propia lápida. Copa que se lanza al aire
se fragmenta. Nos alcanza el corazón y las manos. Y nos desangra