A veces la afición por la literatura puede llevarnos a despreocuparnos por las cosas comunes de este mundo, ¡y de qué forma!
Últimamente pasa el día en pijama. No sé qué haré con él. De noche, luego de cenar, habla sobre viejas creencias y recita poemas escandinavos. Ya no lo reconozco.
Al leer las líneas de arriba, imaginé a una esposa toda despeinada, apunto de llamar al cura del pueblo jajaja.
Excelente cuento, amigo.
RE: Entrada al Concurso de minicuentos en honor a J. L. Borges de Literatos | El libro