Mis letras oscurecen
como su hipocresía crece,
cada vez que al bicho aman,
pero al nene aborrecen.
No sé qué amor claman.
Qué van a aclarar,
si bien no teniendo veneno
matan más que el falso bueno.
No son gente de fiar,
a todos quieren criticar,
pero no ven el charco
desde el que salieron a chillar.
No me vendan la película,
que mientras más ladran,
quedan tanto más ridículas,
si los discursos que cuadran
vienen a ser el falso amar
al que nunca van a llegar.
Si las mascotas hablaran,
hasta un juicio le clavaran.
La verdad estuviera en sus patas
y la paz, con ustedes presos,
infinitamente grata.