Te regalo rosas inclementes para que entiendas cuando yo soy inconsciente, me vestiré de gala para siempre aunque los problemas nunca entienden lo que sientes, que he visto solo, pero qué más da, es mejor solo que verte llorar, me escucho efímero, y algo superficial, aunque que mis motivos nunca los podres contar.
Y aquí estoy bajo esta luna llena intentando despedirme pero no valdrá la pena, porque tus lágrimas nunca son pasajeras, he intento demostrarle mis paisajes con las velas, aunque han faltado los colores a la escena, y ahora todo mi universo ya no sabe porque vuela, por eso siento que el momento se nos quema, y el pecado del amor es aquel que nos condena.