Las 7 a.m. marcaron el comienzo de un día lleno de posibilidades, y mi Dios vistió el cielo de azul intenso. La luna, aún visible en la distancia, parecía despedirse del amanecer. Esta foto es un recordatorio de que cada mañana es una oportunidad para empezar de nuevo, para perseguir nuestros sueños y para encontrar la belleza en las cosas más simples de la vida.