Han pasado nueve días desde el terremoto y, siendo muy honesta, no ha sido nada fácil procesar todo lo vivido ni asimilar la incertidumbre que deja algo así. A veces nos cuesta encontrar las palabras o el ánimo para volver a conectar, pero capturar y compartir estos momentos se convierte en una forma de desahogo y de recordar que seguimos aquí, de pie. Poco a poco, con paciencia y rodeada de la fuerza que nos caracteriza, vamos a ir recuperando la calma y encontrando refugio en las pequeñas cosas. Oro mucho a Dios para que consuele a cada familia que lo perdió todo, es un proceso muy fuerte