Se conoce una amplia variedad de enfermedades mentales de muy diversos tipos. Si bien cada trastorno tiene características propias que los distinguen entre ellos en muchos de los casos tienen puntos en común, tales como la etiología o los síntomas, que hacen que puedan ser agrupados en categorías concretas, pudiendo realizarse una clasificación en diferentes tipos.
Este tipo de clasificaciones nosológicas es empleado por los diversos profesionales del ámbito de la salud con el fin de conocer y trabajar los diferentes tipos de trastornos. Por ello, en este artículo vamos a hablar de los principales tipos de enfermedades mentales.
Los tipos de enfermedad mental
Clasificar los diferentes tipos de enfermedades mentales es una tarea compleja que requiere de una profunda tarea de investigación. A lo largo de la historia diversas asociaciones y grupos de expertos han intentado clasificarlas, con más o menos aceptación por parte de la comunidad científica. Dichas categorizaciones permiten organizar los conocimientos teóricos de una manera más fácilmente comprensible, si bien se corre el riesgo de ignorar o separar aspectos concretos que podrían estar estrechamente vinculados.
A continuación se ofrece una breve descripción de la mayor parte de las tipologías básicas de enfermedad mental que la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales o DSM-V ofrece. Si bien no se trata de la única clasificación existente, dado que organismos como la OMS tienen su propio sistema al respecto en la CIE-10 (concretamente en el capítulo F, donde se detallan los diferentes trastornos mentales), el sistema clasificatorio y los criterios diagnósticos tienden a ser muy semejantes.
El listado aquí presente es únicamente una de las posibles clasificaciones de los tipos de enfermedades mentales que se han realizado, pudiendo variar mucho las principales agrupaciones según quien las realice y produciéndose modificaciones en ocasiones controvertidas con respecto a versiones anteriores.
Dichas dificultades suponen un percance debido tanto a la propia dificultad como al posible enlentecimiento de la maduración y los efectos que tanto a corto como a largo plazo puede provocar en aspectos vitales de la persona. Dentro de esta categoría podemos encontrar dificultades tales como la discapacidad intelectual, el trastorno del espectro autista, el TDAH o los trastornos del aprendizaje, comunicación o motores.
Este tipo de enfermedad presenta una sintomatología común, y es la presencia de síntomas tanto positivos, es decir que agregan o exageran algún aspecto a la conducta normativa, como negativos, en que se disminuye y empobrece la capacidad del sujeto.
Dentro de los síntomas positivos más conocidos se encuentra la presencia de alucinaciones perceptivas y delirios cognitivos de diferentes tipos, mientras que de entre los negativos es común la anhedonia, el empobrecimiento del lenguaje y la alogia. Por otro lado, dentro de esta tipología de trastornos destaca especialmente la esquizofrenia, pero también podemos encontrar el trastorno esquizoafectivo, el trastorno delirante.
Esta alternancia produce un severo desgaste emocional en el paciente, que pasa de estar completamente eufórico y con un muy elevado nivel de energía a una situación de tristeza, desmotivación y desesperanza. Además del trastorno bipolar y sus diferentes subtipos podemos encontrar otros trastornos dentro de esta categoría, como el trastorno ciclotímico.
Las características básicas de este tipo de enfermedades mentales se basan en la presencia de un estado de tristeza patológica y persistente acompañada de anhedonia o falta de placer y/o apatía. Es frecuente que se presente una gran pasividad a nivel vital debido a la falta de motivación y la desesperanza. De hecho, más que la tristeza lo que caracteriza a los trastornos depresivos es la falta de iniciativa y de interés, algo que muchas veces se plasma en un síntoma conocido como abulia.
Además del trastorno depresivo mayor se pueden encontrar otro tipo de patologías como la distimia, la depresión postparto e incluso el síndrome premenstrual.
Es frecuente que estas características se acompañen de un fuerte intento de evitar las cosas o situaciones que provocan la ansiedad, pudiendo ser trastornos muy limitantes en la vida cotidiana. Dentro de esta clase de desórdenes mentales se incluyen, entre otros, el trastorno de pánico (con o sin agorafobia), el trastorno de ansiedad generalizada y los diferentes tipos de fobias (social, específicas, etc.).
Por otro lado, hay que tener en cuenta que es posible desarrollar fobias ante prácticamente cualquier estímulo o idea siempre que se den ciertas condiciones.
Estas ideas generan una elevada ansiedad, pudiendo o no acompañarse de compulsiones o de acciones estereotipadas para rebajar dicha ansiedad (si bien no suelen tener una relación lógica con el motivo de ésta o dicha relación es exagerada). Debido a que los síntomas son predominantemente debidos a la ansiedad, anteriormente estuvieron considerados dentro de los trastornos ansiosos, pero sus características diferenciales han provocado que sea separado de éstos.
El desorden mental por excelencia de esta categoría es el trastorno obsesivo-compulsivo. El trastorno dismórfico corporal o la tricotilomanía son trastornos que en la última versión del DSM se han incluido también dentro de esta categoría, si bien en el pasado eran clasificados como disociativo y trastorno del control de los impulsos respectivamente. Esto es debido a la presencia de un pensamiento de tipo obsesivo (concretamente con una zona corporal) y la presencia de una compulsión específica ante la presencia de ansiedad (arrancarse el pelo).
Esta clase de trastorno mental se basa en la vivencia de unas circunstancias vitales determinadas, o por la presencia o ausencia de un estresor concreto, que siendo vividas de forma extremadamente aversiva por la persona provocan en el sujeto un patrón de comportamiento diferente al que tendría si no hubiese vivido dichas situaciones, y que produce mucho malestar en forma de crisis.
El trastorno más característico de este tipo de psicopatología es el trastorno por estrés postraumático, que es especialmente habitual en personas que han vivido conflictos bélicos.
Trastornos disociativos
Algunas circunstancias vitales provocan que la mente reaccione de forma anómala, provocando una disociación de sus mecanismos y procesos básicos, como la memoria o la identidad. Antiguamente uno de los dos tipos de enfermedades mentales que se consideraban típicos de la histeria, entre estos trastornos destacan la amnesia disociativa, la despersonalización o el trastorno de personalidad múltiple.
Trastorno por síntomas somáticos y trastornos relacionados
El otro y principal elemento que era considerado como síntoma de la histeria, la presencia de trastornos por síntomas somáticos. Este tipo de enfermedad mental tiene como principal característica la presencia de síntomas físicos sin que haya ninguna causa fisiológica para ella, siendo los síntomas físicos producto de la propia mente. Destaca el trastorno somatoforme (ahora por síntomas somáticos), el trastorno por conversión o la hipocondría.
Trastornos de la alimentación
Anorexia y bulimia nerviosas son desórdenes mentales de los que frecuentemente oímos hablar. Estos dos tipos de enfermedades mentales son dos de los principales trastornos de la alimentación, los cuales son conocidos por la presencia de patrones alimentarios anómalos.
Si bien en los dos ejemplos citados dichos patrones se caracterizan por una cierta distorsión de la imagen corporal y la presencia de un miedo intenso a ganar peso, rechazando el consumo de alimentos o haciendo conductas que fuercen a la eliminación de calorías, no ocurre lo mismo en todas las enfermedades mentales de esta categoría, en la cual también se incluye la pica o consumo de sustancias no nutritivas (por ejemplo, yeso), o el consumo excesivo de alimentos debido a la ansiedad o trastorno por atracón.
En el caso de las personas con trastornos de la excreción, dicha expulsión se produce en circunstancias poco apropiadas y no controladas, a veces como consecuencia de la ansiedad. En este aspecto destacan la eneuresis y la encopresis, en que se excreta orina o heces respectivamente.
Además, pueden aparecer conductas raras durante el sueño conocidas como parasomnias. Trastornos como las pesadillas, los terrores nocturnos, el sonambulismo o el síndrome de Kleine-Levin son ejemplos de esta categoría junto al insomnio la hipersomnia primarias.
La eyaculación precoz, los problemas de erección, la anorgasmia o el deseo sexual inhibido son algunos de los trastornos de esta clase por los que más se consulta en la clínica.
Trastornos destructivos del control de los impulsos y de la conductas
Esta clasificación hace referencia a la presencia de un impulso súbito caracterizado por un elevado nivel de activación y angústia que el individuo es incapaz o tiene severas dificultades para resistir, debido a la profunda gratificación y bienestar que recibe con su conducta. Un ejemplo es el trastorno explosivo intermitente, la cleptomanía o la piromanía.
Trastornos por uso de sustancias y trastornos adictivos
El consumo y abuso de sustancias psicoactivas puede provocar graves problemas en el organismo. Dentro de este tipo de problemas encontramos la adicción, dependencia, intoxicación y abstinencia a muy diferentes tipos de sustancias, sean estimulantes, depresoras o perturbadoras.
Trastornos neurocognitivos
Los trastornos neurocognitivos hacen referencia a aquel grupo de trastornos que provocan una alteración en la conciencia o en los procesos mentales superiores debido a una perturbación a nivel neuronal. Síndromes confusionales, delirium o trastornos neurodegenerativos como las demencias entran dentro de esta clasificación.
Trastornos parafílicos
Las llamadas parafilias son un tipo de enfermedad mental caracterizado por la presencia de fantasías intensas y persistentes en las que el objeto de deseo sexual es anómalo, generalmente teniendo cierta fijación compulsiva en ese tipo de estímulos que interfieren en la vida o provocan un malestar.
Generalmente se refiere a situaciones en que el objeto de deseo es un objeto o ente inanimado, un ser no consintiente o el sufrimiento o humillación de uno de los componentes. Algunos trastornos de este tipo incluyen el voyeurismo, el exhibicionismo, el sadismo sexual, el masoquismo o la pedofilia.