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No puedo dejar de sentir enojo con solo leer la historia. Recuerdo un día en Caracas en que, por el solo hecho de apurar a mi madre a bajarse de un taxi, el chofer me regaló un regaño soberano. Me quedé callado y nada repliqué, pues entendí que pude haber sonado grosero.
A veces, en el trato cotidiano, los jóvenes no tienen conciencia de las limitaciones de los mayores. El tiempo se lo pondrá en evidencia y, si a tu vecino no le llega la sensatez, denúncialo u ofrécele algún castigo divino. Un rayo fulminante o alguna penosa y triste enfermedad que le anticipe los años dorados. Ja, ja.
Salud y bienestar, estimada @solperez. Un fuerte abrazo.
RE: El peso de los años/The weight of the years