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Nunca corrí bajo la lluvia por gusto como lo hacían mis hijos y sus amigos cuando eran niños. Y cuando me ha sorprendido la lluvia hasta empaparme, he tomado una ducha, aunque no le veo la lógica; así me lo enseñaron, para no agarrar un resfriado. Eso sí, lo primero, poner los zapatos a escurrir para que no se dañen. Nunca se me ocurrió quitármelos para no meterlos en los charcos, como vi muchas veces en Caracas; me parecía una locura peligrosa andar descalzo sin ver qué se pisaba.
Salud y fuerte abrazo, estimado @janaveda.
RE: The Silverbloggers Chronicles # 31 | My Favorite Way to Spend a Rainy Afternoon