Buenos días, @enraizar.
Te acompaño en el sentimiento; comprendo lo que es perder a alguien a quien se aprecia sinceramente.
Ahora no estoy seguro si fue a Marañón a quien mi padre acudió para consultarle acerca de la conveniencia de vacunarme recién nacido, 1958. Al parecer no le cobró la consulta, y luego de tanta insistencia terminó diciéndole: Yo no le recomiendo nada, es algo nuevo y no hay seguridad. Que quede claro que no recomiendo ni que sí ni que no. Ya que insiste, le comento que mis nietos están vacunados.
Creo que he tenido suerte en mi trato con el gremio médico, aunque el primer internista no fuera el mejor. El psiquiatra fue alguien sincero, que me ayudó. Con los dentistas no me fue tan bien, pero para mis hijos tuve el mejor pediatra, humilde y perseguido por el colegio de médicos que lo acosaba para que aumentara sus tarifas.
En Caracas conocí a un alemán, al que llamaban el padre de la dipirona o Novalcina cuando la moda fue prohibirla, y enfrentó al comité farmacéutico del país con una pregunta inicial: ¿La decisión que van a tomar es científica o política? Mientras en otros países la prohibieron, en Venezuela no.
Ya es viernes, así que disfruta el día y el fin de semana. Otro abrazo, mi amigo.
RE: Claus Knapp: the pediatrician who stopped a tragedy [Eng-Esp]