Existen diversos tipos de quistes hepáticos. Los quistes simples y benignos, suelen ser de tamaño pequeño y no producen síntomas, ni pueden derivar en complicaciones. Son más frecuentes en las mujeres y la gran mayoría no requiere seguimiento ni tratamiento. En casos poco frecuentes este tipo de quiste puede aumentar su tamaño considerablemente y provocar síntomas como molestias abdominales,
sensación de saciedad, fiebre, vómitos, entre otros.
En el caso de los quistes múltiples se trataría de la enfermedad poliquística del hígado, definida por la presencia de cuatro o más quistes. Esta patología es hereditaria y frecuentemente se la asocia con quistes en otros órganos como el riñón.
Los quistes producidos por un parásito, en la mayoría de los casos también se descubren de modo casual y no producen problemas. Si están calcificados no suelen requerir tratamiento, pero en algunas ocasiones es necesario administrar algún fármaco contra el parásito, o incluso indicar la cirugía.
Como se mencionó anteriormente al tratarse de quistes simples y de pequeño tamaño por lo general no requieren seguimiento ni tratamiento. Si bien los métodos más frecuentes para el correcto diagnóstico de estas lesiones son la ecografía, tomografía, y laparoscopia; en determinadas ocasiones el médico podrá solicitar repetir los estudios un tiempo después para confirmar que los quistes mantienen su tamaño, sobre todo en aquellos que son grandes, parasitarios o múltiples. Para poder completar el estudio, el médico podrá solicitar otras pruebas de imagen más específicas como un TAC-Scanner o una resonancia magnética. Muy raramente los quistes requieren tratamiento quirúrgico, y esto ocurre
fundamentalmente cuando los quistes son grandes y han presentado algún tipo de complicación (rotura, hemorragia, infección).
Dado su origen congénito, la prevención es prácticamente nula. La mayor precaución va a estar en evitar contraer el parásito que puede hacer que
adquiramos esta dolencia, por ejemplo teniendo un estricto cuidado sanitario en las carnes a ingerir y una cocción completa de las mismas.
En caso de que un quiste alcance entre los 4 y los 5 cm, empezaremos a sentir síntomas muy característicos: