Este suele ser un año de ajuste. Su hijo puede estar tratando de averiguar dónde encaja y cómo navegar por el nuevo entorno. Puede haber algunos baches en el camino, pero en general, las cosas deben comenzar a establecerse por el final del año.
Aquí es normalmente cuando las cosas empiezan a ponerse serias. Tu hijo puede empezar a pensar más en su futuro y en lo que quiere hacer después del instituto. También puede comenzar a tomar clases más desafiantes y prepararse para las pruebas estandarizadas como el SAT o ACT.
Expectativas de los padres
Es natural tener expectativas para tus hijos. Al fin y al cabo, quieres que crezcan para ser felices y tener éxito en la vida. Sin embargo, es importante recordar que cada niño es diferente y experimentará la vida a su manera. Que su hijo no cumpla sus expectativas no significa que no lo esté haciendo bien. De hecho, puede que esté superando sus expectativas de una forma que ni siquiera imaginaba.
Puede ser difícil dejar de lado nuestras expectativas y permitir que nuestros hijos encuentren su propio camino. Pero, en última instancia, es lo mejor que podemos hacer por ellos. Al aceptarlos por lo que son, les damos la libertad de ser ellos mismos y perseguir sus sueños. En lugar de preocuparnos por si están o no a la altura de nuestras expectativas, centrémonos en apoyarles en el camino que elijan.