“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y como la recuerda para contarla.”
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
La observo repasando sus recuerdos, ya supera los ochenta años de vivencias atesoradas. Gajo a gajo las exprime, las sazona, decora los detalles con hilos de seda.
Con delicadas pinzas escoge en su baúl la historia a compartir esa tarde con su bisnieta acompañada de pastas y chocolate.
Son consecuencias de una vida plena, surgida de una niñez de carencias pero feliz. Fue en la época de la postguerra, una juventud rodeada de seis hermanos y una familia amorosa.
El amor la llevo a cruzar los mares y formar una familia en otro continente donde el clima, los paisajes y la gente quedaron impregnados en su alma.
Hoy sentada en su sillón, algunas décadas después de regresar al país que la vio nacer pasa las tardes repasando fotografías y tejiendo sueños de aquel lugar donde fue tan feliz.
A su derecha una pintura en la sala le remueve las historias y las reinventa con fantasías de su mente.
-Escúchame Lala te voy a contar algo...
Esa pintura es igual a lo que yo veía desde el patio de mi casa.
Las hojas de plátano se mecían con el viento y el río murmuraba con el canto de las aves.
Yo vivía allí donde los verdes se fusionan y las plantas bailan la música de la rivera virgen del río.
Recuerda mis palabras. Cuando tú vayas algún día, verás el río. Respira el verde y la fruta madura.
Estoy segura que iras cuando las cosas cambien...
Quiero que puedas navegar el Manzanares y sentir la tierra en tus pies.
Prométemelo.
Fotografía hecha con la cámara de mi teléfono móvil
Protege tu cuenta, cuida tus claves.
Incidente con mi cuenta @evagavilan