Muchos no tienen donde vivir, qué comer, no saben siquiera que hacer para que su situación mejore. La pandemia ha llevado a muchos al desespero y podemos verlo en las protestas, robos, saqueos y hasta suicidios que ha traído la misma.
No existe una estabilidad y ya ni siquiera se puede optar por buscar empleo porque la mayoría de estos se encuentra paralizado hasta nuevo aviso. Muchas empresas han quebrado lo que ha ocasionado una enorme tasa de desempleo.
¿Quiénes son los mayores afectados? Los adultos mayores y los niños. Si logras salir a la calle puedes ver ancianos cerca de los comedores populares esperando por un pequeño plato de comida, con tapabocas improvisados (siendo estos los más vulnerables).
Se ven obligados a mendigar un plato de comida y con esta pandemia muchos dudan en ayudar. Les da miedo contraer el virus debido al contacto con estas personas que no tienen los recursos para cuidarse de manera apropiada.
El gobierno se empeña en luchar contra guerras imaginarias en lugar de atender las necesidades de su pueblo...
Ponte en esta situación:
Si a tu puerta toca un adulto con la capacidad de trabajar pidiendo algo de comida, ¿qué le responderías?
"NO tengo" o "NO puedo".
En cambio si aparece un niño lo piensas y hasta buscas alguna forma de ayudarlo. Es un arma de doble filo porque por un lado piensas “debo ayudarlo” y por otro “sus padres o algún representante está permitiendo que estas situaciones ocurran, a lo mejor los obligan y si lo ayudo esto continuará ocurriendo”.
¿Cuál sería la forma correcta de actuar?
En las últimas semanas han venido a pedir muchos niños, algo que me parte el alma. Son niños, ellos no deberían estarse preocupando por buscar algo de comer, deberían tener sus tres comidas aseguradas, preocuparse por aprender y jugar.
La mayoría de estos niños han llegado aquí descalzos, están acostumbrados a quemarse con el pavimento. Como mi hijo ha perdido zapatos siempre procuramos tenerlos a la mano para regalarlos a cualquiera que lo necesite.
Estas niñas llegaron a la casa hace pocos días, mi esposo las atendió. Teníamos comida que había sobrado del día anterior guardada en la nevera, él la empacó y se las dio. También busco entre los zapatos que guardábamos y le dio un par a cada una. Estaban contentas pero al mismo tiempo se notaba tristeza en su mirada.
Quisiéramos ayudar, quisiéramos aportar más pero nuestra situación actual no nos lo permite. Pero eso no evita que sigamos soñando y persiguiendo nuestra meta. Entre nuestros planes a mediano plazo está el crear algún tipo fundación en la que podamos ofrecer comida y vestimenta a los sectores vulnerables.
Nos lo hemos planteado y sé que tarde o temprano lograremos cumplir nuestro objetivo. Esto sin querer ganar algún tipo de beneficio propio, únicamente quedar con la satisfacción de hacer feliz a otra persona. El lograr cambiar el rumbo de estas vidas y lograr esas sonrisas será la mejor recompensa para nosotros.
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Espero haya sido de tu agrado y provecho.
Un gran abrazo a todos, y nos leemos en un próximo post
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Att: Estefania Garcia
Fotografías y separador de mi autoría