Muchas veces perdemos el tiempo castigándonos y culpándonos tan drásticamente por todas las cosas malas que hacemos. En realidad, nuestra naturaleza es pecaminosa y eso es lo que nos hace culparnos por todo lo malo que hacemos.
No hay duda, que fuimos concebidos en pecados y que todo nuestro cuerpo mortal está lleno de toda inmundicia y realmente, es una cosa fuerte como ser humano que llevamos el mal en nosotros mismos.
Estamos lejos de aceptarnos como personas que podrían hacer el bien. Nos vemos infinitamente dentro de nosotros como seres que llevan el mal y parece que no hay ninguna posibilidad para nuestras vidas. Sin embargo, encontramos en la palabra de Dios, que el Señor nos aprueba a pesar de las cosas corruptibles que hay en nuestro cuerpo.
Dios no nos mira como nosotros nos miramos, simplemente porque Dios es nuestro creador y desde que somos formados en el vientre de nuestras madres, desde ahí, Dios nos conoce y nos aprueba y da lo mejor de sí para transformar y cambiar nuestras vidas.
En su palabra encontramos:
Antes de formarte en el vientre te conocí, y antes de que nacieras te santifiqué; te ordené profeta a las naciones (Jeremías 1:5).
Dios nos conoce mucho antes de que naciéramos y aprueba nuestra santificación, lo que nos permite reflexionar que si buscamos Su rostro como Él manda en Su palabra, entonces Dios cumplirá Su propósito en nosotros, que no es más que Su voluntad, que es agradable, buena y perfecta.
Andar conforme a la voluntad de Dios implica que somos aprobados por Él y estamos en camino a una vida próspera y exitosa.
No podemos pasarnos la vida culpándonos de nuestros errores sin tener en cuenta la voluntad de Dios. El Señor quiere cambiar nuestras vidas y la dirección equivocada en la que conducimos nuestras vidas.
Dios quiere que nos coloquemos en el verdadero camino que garantiza la vida eterna y la salvación, que es Jesucristo, quien en la cruz cargó con todas nuestras faltas para ser aprobado por Dios.
Many times we waste time punishing ourselves and blaming ourselves so drastically for all the bad things we do. Actually, our nature is sinful and that is what makes us blame ourselves for all the bad things we do.
There is no doubt, that we were conceived in sins and that our whole mortal body is filled with all uncleanness and really, it is a strong thing as a human being that we carry evil in ourselves.
We are far from accepting ourselves as people who could do good. We see ourselves infinitely within ourselves as beings that carry evil and it seems that there is no chance for our lives. However, we find in the word of God, that the Lord approves us in spite of the corruptible things that are in our body.
God does not look at us as we look at ourselves, simply because God is our creator and since we are formed in the womb of our mothers, from there, God knows us and approves us and gives the best of himself to transform and change our lives.
In his word we find:
Before I formed you in the womb I knew you, and before you were born I sanctified you; I ordained you a prophet to the nations (Jeremiah 1:5).
God knows us long before we were born and approves of our sanctification, which allows us to reflect that if we seek His face as He commands in His word, then God will fulfill His purpose in us, which is nothing more than His will, which is pleasing, good and perfect.
To walk according to God's will implies that we are approved by Him and on our way to a prosperous and successful life.
We cannot spend our whole life blaming ourselves for our mistakes without taking into account God's will. The Lord wants to change our lives and the wrong direction in which we lead our lives.
God wants us to place ourselves on the true path that guarantees eternal life and salvation, which is Jesus Christ, who on the cross bore all our faults in order to be approved by God.