Cuando me refiero a crisis deseo resaltar la parte netamente económica, ya que de hecho también pueden existir otros tipos de crisis como las afectivas, existenciales, valores, edad, etc., sin descartar que unas sean detonantes de otras, sin embargo vamos al punto central del tema a tratar, a simple vista las crisis económicas no son tan malas como parecen, quizá muchos dirán que no están de acuerdo con mi apreciación, sin embargo, analicemos en frío y les contaré ¿el por qué? pienso de esa manera:
-Las crisis económicas, se convierten sin quererlo, en un termómetro ideal para medir la temperatura de la relación en pareja, ya que pone en jaque la continuidad de la misma, de una u otra manera, pueden sacar lo mejor o lo peor de cada uno de nosotros, en tiempos atribulados, como en el presente, cuando el paisaje no es tan alentador y la vida ya no la vemos tan color de rosa, la economía juega un papel preponderante en la vida de una pareja y aunque suene algo cruel, es el punto de ebullición donde convergen las fuerzas del amor y el interés, convirtiéndose para estos, en una verdadera prueba de fuego.
Cuando las salidas a la playa, al cine, bailar o a comer ya no son tan habituales como en el pasado reciente, pagar las cuentas, costear algunos lujos y detalles se hacen cuesta arriba, cuando el bolsillo no soporta tantos gastos, por citar algunos ejemplos, estos marcan ese antes y después en la relación, entonces ¿en que medida esta crisis puede afectar a la pareja?
-Pueden suceder dos cosas:
1.- Hace la relación más sólida, demostrando un amor estable, basado en sentimientos y afectos, sorteando los obstáculos y vicisitudes que se puedan presentar en el camino.
2.- Simplemente cuando un edificio tiene malas bases, este termina por desmoronarse, tal cual castillo de naipes.
Para salir adelante ante la crisis, las parejas deben equiparar los gastos, sacar cuentas, saber administrarse, para eso son una relación "un equipo" pensar como uno sólo, evolucionar, crecer como seres humanos, muchas veces reinventarse, es donde salen a relucir los valores tales como: la tolerancia, el respeto, la comunicación y sobre todo el amor que se tengan el uno al otro, recordar que una relación se construye de dos, son claves en la continuidad de la misma, finalmente como dice un viejo refrán:
"Amor con hambre no dura y si dura, no perdura." Por eso hay que reinventarse continuamente hasta en el campo del amor, alguna razón tendrán nuestros abuelitos.