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4y
Un zombie habita en cada uno de nosotros.
Cuando se ensanchas nuestras grietas, por tristezas, sin sabores, tedio o simplemente el clima, quedamos como suspendidos en una especie de estado de levitación, y es cuando el silente zombie toma el control y nos deja temporalmente fuera de combate.
Pero la llama que arde dentro nuestro, esa que nos da la vida, siempre vuelve para decirnos: ¡levántate, sigue adelante! y entonces vemos la luz del sol marcando nuestro sendero, ese que aún no recorremos pero que estamos destinados a transitar contra viento y marea.
Saludos, querida guerrera de la vida.
RE: Dark Day