Hay quienes tienen la piel de un tono rojizo, como si fuese una leve irritación. Esta afección cutánea tiene nombre y tratamiento. Te explico cómo sobrellevarla.
Tener algunas áreas de la piel notoriamente enrojecidas, es la primera señal para pensar que puede sufrirse de rosácea. Pero antes de entrar en pánico, es necesario saber que no se trata de un mal con el que no se puede convivir tranquilamente, pues no afecta el desenvolvimiento de la vida normal, y requiere apenas de algunos cuidados.
¿Qué es?
La rosácea es una enfermedad crónica que afecta la piel -y en algunas ocasiones- también los ojos. Las manifestaciones físicas de esta afección son el enrojecimiento de la epidermis, la aparición de granos o espinillas y -ya en etapas más avanzadas- en el engrosamiento de la piel. En la mayoría de los casos solo afecta el área de la cara.
La ciencia no ha logrado aún dar con el origen exacto del padecimiento. Algunos especialistas creen que es causada por la expansión extrema y con demasiada facilidad de los vasos sanguíneos. También maneja la teoría que apunta a que, presentar rosácea es algo que viene por una predisposición genética que le confiere un carácter hereditario.
Sobre este tema hay opiniones divididas. Sin embargo, hay quienes apuestan por productos hipoalergénicos. En el caso del maquillaje, las bases de un teñido verde ayudan a ocultar el enrojecimiento de la piel.
Proteger y reparar la barrera protectora de la piel, es un paso fundamental para mejorar la condición de rosácea, pues cualquier daño en esta película de la piel aumenta la sensibilidad, agravando la sensación de sequedad, tirantez e irritación, características de la rosácea. Hay que evitar:
Lavarse la cara en exceso.
Usar agua caliente.
Aplicarse productos irritantes.
Exfoliarse agresivamente la cara.
No protegerse de factores medioambientales (sol, viento, temperatura).
Llevar un régimen alimenticio pobre en ácidos grasos.
Hasta ahora no se tienen una cura para la rosácea, pero la buena noticia es que se puede tratar y controlar. Bajo los cuidados necesarios, y con el tiempo, la piel puede llegar a lucir mejor y menos enrojecida, bajo la supervisión de un dermatólogo (el médico que se especializa en enfermedades de la piel).
Hay diferentes tratamientos que han probado ser efectivos para aminorar los síntomas. Todos y cada uno de ellos debe ser recetado por un especialista. Estos tratamientos pueden incluir:
Aplicación de productos antibióticos directamente sobre la piel.
Tomar antibióticos vía oral.
Aplicación de geles para uso tópico, que puedan aliviar el enrojecimiento de la piel.
Electrocirugía y cirugía con láser, para tratar las pequeñas líneas rojas.
Para los casos en los que se ha visto afectada la nariz, se puede remover parte del tejido extra de la piel, haciéndola más pequeña.
Ya se han identificado algunos componentes que debilitan la barrera natural de protección de la piel, y la hacen más propensa a que se manifiesten los síntomas de la rosácea, si se sufre de ella. Vale la pena revisar las etiquetas de cosméticos, y no comprar los que contengan:
SULFATOS: El lauril éter sulfato de sodio (SLES), lauril sulfato de sodio (SLS) y lauril sulfato de amonio (ASL).
ALCOHOLES: Alcohol desnaturalizado, alcohol SD, ethanol, isopropyl, o propanol.
Perfumes y fragancias.
Exfoliantes mecánicos y químicos, como el polvo de carbón vegetal, el extracto de pomelo/toronja y el Alfa hidroxy o AHA.
PARABENOS: El methylparaben, el ethylparaben, el propylparaben y el butylparaben.