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Las dos mujeres, madre e hija, salieron a recorrer unas tierras que hace mucho no visitaban, salieron temprano para poder volver a sus obligaciones a tiempo.
El transcurso del camino fue muy bueno ya que para llegar a lo que fue una hacienda, el trayecto es hermoso y sobretodo difícil de caminar.
Se tiene que subir por un enorme cerro, aproximadamente son unos 45 minutos de pura subida, pero ellas estaban entusiasmadas por ir a ese hermoso lugar.
Cuando por fin llegaron y revisaron que todo el terreno estuviera bien y las diferentes puertas cerradas, enseguida fueron a ver el tanque.
Después se pusieron a platicar, cuando de repente escucharon el llanto de un gatito, la mamá que es una persona que ama los animales le dijo a la hija:
-Hay que buscarlo porque de seguro alguien muy malo lo tiró aquí.
Lo buscaron sin darnos cuenta que cada una lo escuchaba en diferente dirección, por lo que se separaron y cada que el gatito parecía estar cerca, más fuerte gritaba a lo lejos.
La mamá asustada porque ya se estaban saliendo del camino le gritó a la hija que parara porque eso no era un gato.
Corrió hasta donde estaba ella y le dijo que se fueran pero la hija terca le dijo:
-Venga mamá aquí está.
El gato o lo que fuera parecía entender y grito muy fuerte cambiando completamente el sonido de un gato pequeño a uno ya grande.
La hija, sin asustarse no se detuvo y la mamá detrás de ella le dijo que eso era una bruja no es un gato.
Sin embargo la hija no le hizo caso yo y no quería parar de buscarlo. En su mente no podía parecer algo malo y no quería irse sin ese gato.
Siguió hasta que escuchó otro ruido diferente como de un ave.
La mamá la paro y miró muy asustada y le repitió:
-Por favor vámonos.
Estaba muy asustada de verdad, se puso a rezar a san Miguel y enseguida siguieron caminando
Ellas pudieron ver que no faltaba nada para llegar a un enorme Barranco.
Salieron corriendo ya que eso aunque no sea algo tan malo no deja de ser raro.
Más por qué esa hacienda es muy vieja, sus dueños que la construyeron eran españoles, se dice que era de las primeras en construirse en el lugar.
Cuentan que la señora se subía al segundo piso y todo lo que miraba le pertenecía.
No pudieron tomar fotos de la hacienda, que era lo que fueron a hacer, porque salieron corriendo sin devolverse hasta ella.
Semanas después escucharon en el pueblo que varios esqueletos habían sido encontrados en el fondo del barranco, la hija entonces reconoció que si no hubiera sido por su mamá ella sería uno de ellos.