El tiempo encuadra lo onírico,
en tu semblante se delinea
una ternura eterna,
en esos ojos adorados,
donde mi inocencia recorro
y observo en ese pasado…
¡Cuántos esfuerzos y sueños!
¡Cuántas lecciones abandonadas!
El entretiempo revistió tu cabello,
en este acometer de emociones
las utopías subsistidas.
En las palabras de una fantasía
cuando de niña me mimabas
los más preciados minutos
Y jugueteabas a mi lado.
En el porche te esperaba,
noches tan dispuesto...
otras tantas muy alegre,
porque a mi lado estabas;
¡hablábamos de tantas cosas!
del colegio, las amistades,
de los recreos, travesuras,
de todas esas picardías,
de las risas en el jardín
y de las tardes serenas.
Hoy, que ha acaecido el tiempo
los años me han donado
y sembrado, con afecto,
ese amor que cargas adentro…
Por ser mi héroe eternamente,
por esos juegos, por esos besos de noche
cuando a mi cuarto entrabas
Y me cobijabas…
Por esas palabras tuyas,
tan adoradas… “Papi”…
Así te llamaba…PADRE.
Por los años que aún faltan,
por los maravillosos instantes
y el indestructible DIA
donde estamparé con mimos
tu nombre ¡PADRE AMADO!
Imprimiré este gran amor
con pinturas de Oro talladas
en folios de nuestra historia.
De una promesa
que jamás será abandonada.
Cuando arrulle tu rostro,
me abrigaré en tus brazos
la inocencia de todos mis sueños.
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