Las ilusiones ópticas son fenómenos que al ser percibidos por nuestro ojo no se ajustan a la realidad. Estas ilusiones ocurren cuando se estimula de manera excesiva los ojos o el cerebro (como la exposición a diferentes tipos de brillo, color, movimiento, etc.) o debido a factores cognitivos en los que interviene nuestro conocimiento sobre el mundo.
En conclusión, el cerebro humano solo puede concentrarse en un objeto, por lo que, cuando se presentan dos formas en una sola imagen, se ocasiona confusión y el cerebro entra en desorden, con lo cual este lleva a ver otra visión de lo visto.
Mira fijamente el centro de la imagen. En unos segundos notaras como las manchas irán desapareciendo y solo veras un fondo blanco.
Aunque parezcan lineas diagonales, las lineas que ves son paralelas. Este efecto se debe a la disposición de los cuadros y el contraste entre colores, que dificultan que se vea bien la línea que separa las filas y hace que cada cuadro parezca más ancho en los extremos.
Mira fijamente la cruz negra en el centro y percibirás un círculo verde en el espacio que van dejando en blanco los puntos magenta. Luego de unos segundos notarás que los puntos magenta desaparecen.
Estas líneas parecen cruzarse, pero se trata de círculos concéntricos. La disposición de los cuadros que forman el circulo le dan pistas a el cerebro que lo llevan a inferir una espiral.
Cuando nos exponemos a una gran cantidad de luz de un determinado color, los conos que perciben esta luz se fatigan y dejan de responder por unos segundos, lo cual permite la ilusión que acabas de presenciar.