Este comportamiento supongo que es parte de los vestigios evolutivos que hacen honor a una época muy lejana en donde ser socialmente aceptados era fundamental para la supervivencia. Sin manada, la vida pendía de un hilo.
Hoy día tampoco es que hayamos cambiado demasiado en este sentido, si, es cierto que no moriremos biológicamente si no somos aceptados en un grupo, pero ir en contra de los estereotipos humanos puede costarte tu vida social. Un precio que pocos estamos dispuesto a pagar.
De hecho, nuestros padres desde pequeños no enseñan a ser ultra-sumisos, tratándonos como si fueramos propiedad privada -su propiedad- cortando de nuestra mente/personalidad toda capacidad para elegir de manera libre, y, la verdad no es culpa de ellos; también fueron criados así.
Hay una frase convertida en consejo y que se ha ido adaptando a distintas situaciones que, si la pensamos bien, le hace un altar a toda esta parafernalia estúpida de aceptación social que nos envuelve y tiene que ver con lo siguiente:
Por supuesto, no estoy diciendo que un ciego vaya a guiar a otro ciego, pero es necesario llenar de matices un poco las cosas; tratar de ver que no todo siempre está en "blanco y negro".
El otro caso al que me he referido en este artículo es al hecho de que solemos juzgar a las personas que terminan una relación de cualquier tipo, especialmente las de parejas -y mucho más cuando es un más cuando es un matrimonio- sin siquiera tratar de pensar y analizar el contexto de lo sucedido.
Yo entiendo muy bien que las cosas no siempre son fáciles y que hace falta bastante carácter para no salir corriendo a la primera vez que las cosas vayan mal.
Prefiero mil veces a esos que son lo suficientemente libres para soltar, para entender cuando ya algo ha terminado y para no sacrificar el amor propio y felicidad sólo para que las otras personas se sientan complacidas (me refiero a la personas de nuestro alrededor).
No, no vamos a buscar a los vagos, inconstantes e indisciplinados, me refiero a esos que rompieron con los estereotipos, a aquellos que tomaron las riendas de su vida despojando a la sociedad de todo poder sobre sus decisiones, en definitiva, a los que son felices.
Vamos, tampoco es que yo sea la persona más decidida del mundo, muchas veces me he precoupado por "encajar" socialmente, pero cada día me propongo a tomar decisiones que no dañne a nadie pero que me hagan sentir cómodo con mi vida, quiero ser siempre quien elija el camino por el que debo andar y no tener que condicionarlo a chismes, opiniones o "normas" sin sentido.
Hazlo, yo te invito cordialmente a este club. Créeme, no te arrepentirás ;).
¡Hasta luego Steemians!.
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PD: Por cierto, ¿notaron cuántos meses tenía sin escribir?, realmente estaba muy ocupado entre la universidad y otras cosas, pero espero poder volver más seguido para compartir con ustedes :D.