Traducido y adaptado del inglés por Eduardo Espino Deeke. Basado de una publicación en los foros de exmormon en reddit.com por el usuario reddolfo. No encontré al autor original, pero estas ideas son demasiado valiosas como para no compartirlas. Espero poder ayudar a más de uno con estas reflexiones. Aclaro que esto no es un ataque a la Iglesia Mormona, es una defensa.
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El Gancho o Anzuelo Mormón
La razón por la cual la Iglesia Mormona no colapsa en el peso de sus propias sandeces y por la cual hace que (para muchas personas) sea muy difícil salir es porque usa un anzuelo muy efectivo. Un gancho que es tan bueno que sobrepasa todas las defensas intelectuales, filosóficas y éticas, inclusive de las personas más inteligentes y racionales.
Todos sabemos cómo empieza: Los miembros de la Iglesia o los misioneros se aproximan a ti y quieren compartir contigo un mensaje de Jesucristo, sobre las familias eternas o sobre la salvación. Desde el principio hay elementos de engaño e información a medias u oculta. Realmente no es un mensaje o como muchos llaman las “buena nuevas”. Visto de la mejor manera es un speech de ventas, pero visto de la peor manera es la primera línea de código para convertirte en parte de una secta. Así que el gancho o anzuelo puede atravesarte y ni siquiera lo sientes.
El gancho entra aún más con los extraños pero bien maquillados cuentos de hadas de José Smith, y podrías decir, “¡Achís! ¿¡Qué!? ¿El Ángel qué? ¿¡Cuántas esposas!? ¿Y dónde están las mentadas planchas doradas? ¿En el Cielo? ¡Ah! qué conveniente… :/” pero para ahora ya te han hecho admitir que sentiste el espíritu como testimonio de estas cosas, ¿así que qué harás? ¿admitir que estabas fingiendo?
Algo curioso del gancho Mormón es que realmente es “línea sobre línea,” ese viejo dicho que cuando estás dentro de la Iglesia suena como una forma muy amorosa y sabia de enseñar, pero cuando estás fuera suena como una manera muy directa de describir el lavado de cerebro. También suelen decir: “¡La leche antes de la carne!” Y no es más que otra manera de decir, “No te vamos a enseñar las cosas que son realmente extrañas y absurdas hasta que te acostumbres a las que sólo son un poco raras.”
Así que te convencen de la abstenerte de sustancias como el café, el té y el vino. Substancias que cuando son consumidas en moderación no son dañinas, mientras te invitan a una actividad de carne asada donde ves al secretario del obispo comerse siete pedazos de carne semi cocida en un sábado de julio, pero si llegaras a objetar sobre eso, simplemente dirían, “oh, realmente no se trata de ciencia o de salud, debes hacerlo por obediencia” Lo mismo pasa con el diezmo, te dicen: “Mira, dios no necesita tu dinero, él sólo quiere que obedezcamos sus mandamientos.” Y tú dirías, “Hmm tiene sentido… Clava más ese gancho.”La primera vez que viertes aceite de cocina rancio en la cabeza de una señora mayor que está enferma, puede que empieces a cuestionar muchas cosas acerca de la organización, y lo mismo pasa con las múltiples oportunidades de participar en las diversas ceremonias de “tocar cabezas”, pero para este tiempo has confesado tu fe Mormona enfrente de congregaciones enteras, inclusive en múltiples ocasiones. Quizá hasta has llegado a impartir clases donde has dado tu testimonio. ¿Estás listo para arrepentirte de todo lo que dijiste y confesarte? ¿Admitir que estabas mintiendo? - ¿No? ¡Lo sabía! Así que el anzuelo va cada vez más profundo.
Y no hay tiempo de preocuparte por eso por ahora ya que vas en camino al templo para bautizarte por un tipo Noruego que está muerto: Se llama Øläf y tiene un apellido que apenas se puede pronunciar sin morderte la lengua. En este punto recapacitas y estás a punto de pararte y decir, “!Basta, me voy!” pero parece que a todos los demás les parece bien. Ves al Hermano Suárez, el contador que vive en la esquina de tu calle. El parece tan inteligente y razonable como tu y se cree todo esto tan profundamente que está derramando lágrimas en el jacuzzi que por alguna loca y extraña razón montaron sobre la cabeza de doce toros en el sótano del templo. Y el gancho se sepulta un poco más.
Claro, aún no has llegado a la parte de aceptar lo que realmente está enfermo. Ni siquiera estás cerca, las creencias éticamente turbias, las doctrinas que básicamente requieren que maltrates a ciertos grupos de personas. Las cosas que secretamente te avergüenza aceptar, pero que deberás defender a capa y espada. Estoy hablando acerca del racismo, poligamia, pedofilia, discriminación de género, intolerancia, fanatismo y masacres que están históricamente documentadas. Sólo por nombrar algunas. ¡Y las mentiras! ¡Oh las mentiras que le dicen a los medios de comunicación y a los miembros! La manera tan peculiar en la que triangulan las cosas, se auto justifican y tratan de suavizar los bordes.
No hace falta mencionar el hecho de que hay tantas reglas imposibles de cumplir. Ya que hasta por ver las asentaderas de una atractiva mujer te sentirás como un sucio hipócrita.
Y no olvidemos todos los espíritus, fantasmas y demonios invisibles que están prácticamente en todos lados. El fantasma de Øläf está ayudándote a encontrar tu cartera mientras que hay un hombre-ángel-fantasma que puede brillar dentro de tu mente y hacerte sentir cosas cuando lees el Libro de Mormón y hasta puede hacerte creer la existencia de caballos, carrozas y acero forjado en el continente Americano durante el Siglo VII antes de Cristo. Y también hay un hombre-diablo-fantasma que puede hacer ese mismo truco, pero parece ser que su única preocupación es que te masturbes la mayor cantidad de veces posibles.
Ahora tal vez piensas, “A la goma, esto está muy loco.” Pero aunque te convencieras de eso todavía te encuentras rodeado de personas aparentemente sanas mentalmente que DICEN creer toda jota y toda tilde de esto. Y que DICEN que nunca en su vida se han masturbado. Y eso parece posible, porque muchos parecen ser de lo más aburrido, pero realmente son agradables y buenos contigo, te han ayudado y se han convertido en tus amigos. Incluso te han dicho que te van a ayudar a poner esa cerca en tu casa, siempre y cuando sigas asistiendo cada domingo a la iglesia.
Así que sin darte cuenta dejas pasar unos meses más, pero estos meses se convierten en años, y el gancho está sepultado dentro de ti. Lo sientes. No hay manera de no sentirlo y es increíblemente doloroso, estás sangrando como un cerdo lastimado. Tienes una hemorragia de tiempo, de dinero, de orgullo, de individualidad, y de tu sentido del bien y el mal.
Pero para este tiempo el anzuelo te ha atravesado hasta lengüeta. La punta del gancho era solamente unas micras de ancho, capaz de desplazarse no sólo a través de las moléculas sino también a través de los átomos de tu piel. La lengüeta no es para nada así. Es grande y filosa y no podrás jalar esa cosa sin antes destruirte a ti mismo. Porque para esta etapa de tu vida tienes una linda esposa que es ex Bene, su papá es un Presidente de Estaca y el bebé número dos está en camino, porque Jesús quiere que tengas tantos bebés como sea posible, sea o no lo que realmente quieres en la vida. Y te casaste en el templo, por supuesto, de alguna manera pudiste mantener una cara seria a través de todas esas cosas absurdas, te aguantaste de gritar “¿EN SERIO?. ¡QUÉ!. !RAYOS. ES. TODO. ESTO!.” mientras un señor en sus ochentas acariciaba tus “lomos.”
Y eso es todo. Estás enganchado. Tus suegros, amigos, vecinos y familia extendida también. Ellos no quieren que te desenganches más de lo que tu quieres hacerlo. Hay niños involucrados, tú les has dicho que es cierto, y les has dicho que la familia no puede estar junta por siempre a menos que todos sigan creyendo. ¿Realmente quieres sacar ese gancho y destruir a tu bella familia? ¿¡Estás demente!? Por favor no olvides que si lo haces, o si lo llegas a intentar, dirán que eres un traidor o que eres débil, y en cualquiera de los casos que estás bajo la influencia de satanás. Así que miras a través del salón y ves al Hermano Suárez quien te sonríe, le sonríes de vuelta. Mientras tanto el representante del sumo consejo está hablando y comienzas a cabecear. Dejas sepultado ese gancho unos años más, inclusive toda una vida.
Si eres lo suficientemente valiente como para remover ese gancho y tomar control de tu vida solicita una copia en tu idioma de la CES Letter. Este es un documento muy valioso que contiene información precisa del mormonismo y que responde todas las dudas. Una herramienta vital para evaluar si el mormonismo merece nuestro tiempo, dinero y la vida de nuestras próximas generaciones. Por favor, nunca dudes tus dudas, resuelvelas, investiga, abre tu mente y no compres todo lo que te digan.
Con amor,
Eddie