Hoy le dediqué un poco de tiempo a mis cactus. No tengo muchos, pero los cuido con amor. Cuando me toca trasplantarlos los tengo que manipular con pinzas ya que unos tienen espinas y otros no; los riego dos (2) veces por semana y los tengo en el sol.
Mi esposo me preparó un banco con tabelones y tablas para tenerlos bajo techo y que no se pudran con el exceso de agua. Empecé a cultivar cactus un día que venia del trabajo y en la calle me encontré un pedacito tirado y me lo lleve a casa, lo sembré en una maceta y con los días se puso hermoso. Desde ese día me cautivó la idea de tener Cactus y cuando florecen hago una fiesta (bueno hago fiesta con todas las flores de mi jardín), pero tengo uno que tiene una flor en forma de estrella y que es más grande que el cactus, pero tiene un olor muy peculiar y atrae las moscas. Cuando florece tengo que apartarlo muy lejos por su desagradable olor.
La primera vez que floreció me pase dos (2) días buscando qué era ese olor, parecía como si un animal estuviese muerto y de repente me quede impactada con el resultado de mi búsqueda; era la flor del cactus. jajaja... pero es tan linda que después que se le cae la flor lo regreso a su sitio. Puedo pasar horas y horas trabajando con mis plantas y de verdad que me da una paz y un bienestar inigualable.