Para empezar, es importante destacar que al ser el nazismo un movimiento antidemocrático, el líder del partido era considerado único, era el individuo que detentaba el poder. En este sentido, al crearse el partido nacionalsocialista alemán en 1919, su líder Adolf Hitler presidió la causa nacionalista y fue aclamado como “el fuhrer” (El guía). El culto a la personalidad del líder supremo es un básico principio estructural en este movimiento.
Hitler fue la figura clave del movimiento y el máximo representante de la ideología nacionalsocialista, doctrina que se caracterizaba por los siguientes preceptos básicos:
Segundo, el racismo, cuya manifestación tuvo su mayor exponente en el odio exacerbado contra la raza judía, que según el propio Hitler representaba “una progenie parasitaria dentro de la nación, que subsiste inmiscuyéndose en la cultura y la economía del país”. En este sentido, se afirma que el odio contra la raza judía por parte de los nazis se encontraba fundamentado, desde su origen, en razones económicas, puesto que el linaje judío logró prosperar en la Alemania decadente de la década de los 30´, y ciertos sectores de la población, como los nacionalsocialistas, no lograron progresar.
Tercero, la defensa de la superioridad de la raza aria, antiguos pueblos indoeuropeos que migraron a Europa occidental y que, según los Nazis, tenían derecho a imponerse a las demás, sobre todo a su antípoda, la raza judía. Según García Olea los nazis justificaban la preeminencia de su linaje a partir de un mito medieval según el cual ciertos pueblos nórdicos o germánicos descienden directamente de los arios. Sin embargo, Kershaw plantea que la justificación de la superioridad de la raza aria se basa en una errónea interpretación de las filosofía desarrollada por Friedrich Nietzsche en su postulado de “el superhombre” alemán, que con capacidades intelectuales superiores alcanza un grado de modernidad inigualable por parte de la cultura judía. En ese sentido, se plantea que la prosecución de este ideal tenía como objetivo unir al pueblo alemán bajo una sola premisa: La grandeza de sus capacidades por encima de los demás pueblos del mundo.
Estas características son extremadamente similares a las del fascismo, razón por la cual numerosos autores han denominado a este movimiento como el fascismo alemán.
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